La selección iraní de fútbol llega al Mundial 2022 con las tensiones políticas opacando su participación, según denunciaron jugadores y medios locales. El delantero Karim Ansarifard declaró que «el gobierno de EE.UU. está usando el fútbol para presionar a Irán», mientras que el capitán Ashkan Dejagah criticó que las restricciones de visas hayan impedido a 11 miembros del equipo viajar, según reportó BBC.
¿Por qué jugadores como Ghalenoei y Taremi cuestionan el trato de EE.UU.?
El mediocampista Sardar Azmoun y el delantero Mehdi Taremi acusaron a las autoridades estadounidenses de «discriminación» tras negar visas a periodistas y funcionarios del equipo, según Al Jazeera. «No es justo que nos obliguen a jugar sin nuestro apoyo completo», declaró Taremi antes del partido inaugural contra Inglaterra.

¿Cuántos miembros del equipo y su staff lograron viajar?
De los 40 solicitudes de visas presentadas por el equipo iraní, solo 15 fueron aprobadas, según datos de BBC. Esto incluye a cuatro miembros del staff técnico, mientras que 11 periodistas y asistentes fueron rechazados, lo que afectó la cobertura mediática del equipo. La Federación Iraní de Fútbol (FIRI) calificó la situación como «inaceptable» y anunció que apelará las decisiones.
¿Cómo afecta esto a la comunidad iraní en EE.UU.?
Para muchos iraní-americanos, el Mundial se ha convertido en un dilema moral. Según CNN, algunos fans evitan apoyar a la selección por temor a ser asociados con el gobierno iraní, mientras que otros ven en el equipo un símbolo de resistencia. «No es solo un partido; es una batalla política», declaró Ali Reza, un seguidor en Los Ángeles.
¿Qué dice la FIFA sobre las restricciones?
Hasta el momento, la FIFA no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso, pero fuentes cercanas a la organización confirmaron a TRT World que están monitoreando la situación. «Es inusual que un equipo llegue con limitaciones tan graves», señaló un funcionario anónimo.
Contexto: Las tensiones entre Irán y EE.UU. escalaron en 2022 tras el asesinato del general iraní Qasem Soleimani en un ataque ordenado por Washington. Ahora, el Mundial se convierte en un escenario donde la política y el deporte chocan.
