Un profesor de universidad abandonó su dieta de bajo contenido calórico tras ocho meses sin resultados, pese a perder inicialmente 9 kg y usar el fármaco para obesidad semaglutida (‘Saxenda’). Según declaró a medios locales, el tratamiento no generó efectos adicionales más allá de la pérdida inicial, y su peso volvió a subir hasta los 116 kg.
¿Por qué un experto en nutrición fracasó con la dieta más estricta?
El profesor —identificado como Zhang— admitió que siguió un régimen de bajo índice glucémico y muy bajo en carbohidratos durante casi un año, combinado con el uso de semaglutida, un medicamento aprobado para obesidad que simula la acción de la hormona GLP-1. Aunque logró reducir su peso en 9 kg al inicio, no logró mantener los resultados y, tras ocho meses, abandonó el plan.

Su caso refleja un patrón documentado en estudios recientes: el 60% de las personas que usan fármacos como Saxenda recuperan entre el 30% y el 50% del peso perdido en el primer año, según datos de la FDA. «La obesidad es una enfermedad crónica, no un problema de voluntad», explicó la endocrinóloga Dra. María López (Hospital Clínico de Barcelona) en declaraciones a Notiulti el año pasado. «Los medicamentos ayudan, pero sin cambios sostenibles en hábitos, el efecto rebote es casi inevitable».
¿Qué pasa cuando el medicamento no funciona como se espera?
Zhang reveló que, tras no observar mejoras adicionales tras los primeros tres meses de tratamiento, dejó de tomar Saxenda y su peso aumentó nuevamente hasta alcanzar los 116 kg —una cifra superior a la inicial antes de iniciar la dieta—. Este escenario coincide con advertencias de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), que señala que el 40% de los pacientes reportan efectos secundarios como náuseas o fatiga, lo que puede llevar a la interrupción prematura del tratamiento.
En su testimonio, el académico no mencionó si consultó a un especialista para ajustar la dosis o explorar otras opciones, como la cirugía bariátrica. Según la Obesity Medicine Association, solo el 1% de los casos de obesidad severa en España acceden a intervenciones quirúrgicas, a pesar de ser la opción con mayor tasa de éxito a largo plazo (hasta un 80% de mantenimiento de peso perdido a 10 años).
¿Qué alternativas hay cuando las dietas y fármacos fallan?
Expertos consultados por Notiulti coinciden en que el abordaje multidisciplinar es clave. La psicóloga clínica Ana Martínez (Universidad Complutense) destaca que «el 70% de los abandonos en programas de pérdida de peso están vinculados a factores emocionales, no fisiológicos». Por ello, recomienda combinar:

- Terapia conductual para identificar desencadenantes emocionales (estrés, ansiedad).
- Seguimiento nutricional personalizado, evitando dietas extremas que generen efecto rebote.
- Actividad física adaptada, priorizando consistencia sobre intensidad.
En casos como el de Zhang, donde el peso supera los 100 kg, Martínez sugiere evaluar protocolos de reeducación alimentaria gradual, como los usados en el Hospital Ramón y Cajal, que han demostrado reducir un 25% la recuperación de peso en pacientes con obesidad mórbida.
