Investigadores han detectado rastros de plutonio-244 en la corteza de aguas profundas, lo que sugiere que la Tierra ha estado expuesta a una lluvia constante de escombros provenientes de kilonovas, eventos astronómicos extremos causados por la colisión de estrellas de neutrones. Según un estudio publicado en Phys.org, este isótopo radiactivo, con una vida media de 80,6 millones de años, sirve como un registro fósil de nucleosíntesis estelar que llega a nuestro planeta a través del polvo interestelar.
¿Cómo se detectó el plutonio en el lecho marino?
El equipo científico analizó muestras de sedimentos extraídos del fondo oceánico, donde la acumulación de material es excepcionalmente lenta y constante. De acuerdo con la investigación, la presencia de plutonio-244 no es un evento aislado, sino una señal persistente. Al medir las concentraciones en capas de corteza terrestre que abarcan millones de años, los expertos pudieron rastrear la llegada de estos elementos pesados que, debido a su vida media, no podrían haberse originado en la formación inicial de la Tierra.
La conexión entre kilonovas y elementos pesados
La nucleosíntesis por captura rápida de neutrones, conocida como proceso-r, es la explicación científica detrás de la formación de elementos como el plutonio. Según los datos recopilados por el equipo, las kilonovas —explosiones resultantes de la fusión de estrellas de neutrones— son los principales laboratorios cósmicos capaces de sintetizar estos materiales. A diferencia de las supernovas comunes, estas colisiones violentas expulsan cantidades significativas de elementos pesados al espacio interestelar, los cuales eventualmente se incorporan a las nubes de gas y polvo que atraviesa nuestro sistema solar.

¿Por qué es importante este hallazgo?
Este descubrimiento permite a los científicos calibrar los modelos actuales sobre la frecuencia de eventos cataclísmicos en nuestra galaxia. La comparación entre las tasas de acumulación de plutonio-244 y los modelos teóricos de eventos de captura de neutrones revela que la Vía Láctea ha experimentado una serie de eventos de alta energía constantes. A diferencia de estudios previos que consideraban estas colisiones como fenómenos extremadamente raros, el registro en la corteza terrestre sugiere una periodicidad que ayuda a comprender mejor la historia química de nuestro entorno galáctico.
Los investigadores subrayan que, aunque el plutonio detectado es radiactivo, las cantidades encontradas en las muestras oceánicas son lo suficientemente pequeñas como para no representar un riesgo biológico, pero lo suficientemente precisas para actuar como una herramienta de datación astronómica.
