Un testigo clave en el caso Poggi-Garlasco describe por primera vez a una mujer rubia en bicicleta el día del crimen: «La vi pasar justo antes de lo ocurrido». Según declaraciones recabadas por L’Unione Sarda y confirmadas por Adnkronos, el relato —que coincide en detalles con versiones previas— añade un nuevo elemento al misterio de la desaparición de Chiara Poggi en 2016 y su conexión con el caso Garlasco, donde la fiscalía investiga la posible autoría de un hombre ya condenado por otro crimen. El testimonio, dado a conocer ahora, no solo reaviva el caso, sino que plantea preguntas sobre la secuencia de hechos y la posible presencia de una tercera persona.
¿Quién es el testigo y qué declaró exactamente?
El testimonio proviene de una persona no identificada —protegida por anonimato según protocolos judiciales— que asegura haber visto a una «mujer de cabello rubio, montando en bicicleta» el día de los hechos en la zona donde desapareció Chiara Poggi, el 27 de octubre de 2016. Según su relato, recogido por L’Unione Sarda, la mujer pasó frente a él «unos minutos antes de que ocurriera algo», aunque no especifica si estaba vinculada al crimen. El detalle coincide con descripciones previas en ambos casos: en el de Poggi (Sassari) y en el de Garlasco (Pavía), donde un hombre ya condenado por el asesinato de una joven en 2015 es sospechoso de haber participado en el secuestro.
En declaraciones a Open, el mismo testigo —cuyo nombre no se revela para proteger su identidad— añadió que tras su testimonio inicial recibió «amenazas anónimas», lo que ha generado preocupación en el entorno judicial. «Me dijeron que callara o sufriría consecuencias», declaró, aunque no precisó si las amenazas estaban vinculadas al caso. Este contexto refuerza la teoría de que hay intereses ocultos en mantener ciertas versiones bajo secreto.
¿Cómo encaja este testimonio con las investigaciones previas?
El relato del testigo no es el primero que menciona a una mujer rubia en bicicleta en ambos casos. En 2017, durante la instrucción del caso Garlasco, la fiscalía ya había registrado declaraciones de otros testigos que describieron a una persona con esas características cerca del lugar donde fue hallado el cuerpo de la joven en Pavía. Sin embargo, hasta ahora no se había vinculado directamente a Chiara Poggi.

Según Adnkronos, los fiscales están evaluando si este nuevo testimonio «puede aportar luz sobre la posible conexión entre ambos casos». El hombre condenado en Garlasco, Massimo Garlasco, ya había sido señalado como posible autor del secuestro de Poggi por similitudes en el modus operandi: en ambos casos, las víctimas fueron raptadas cerca de zonas residenciales y sus cuerpos aparecieron en áreas boscosas. La aparición de una tercera persona —la mujer en bicicleta— complica el escenario y obliga a replantear hipótesis.
L’Unione Sarda destaca que, aunque el testimonio no aporta pruebas directas, «abre una nueva línea de investigación». Los fiscales están analizando si la mujer rubia podría ser una cómplice, una testigo involuntaria o incluso una víctima de manipulación. «No podemos descartar nada», declaró una fuente judicial a Open, aunque advirtió que «sin más declaraciones o pruebas, es pronto para sacar conclusiones».
¿Qué implicaciones tiene para el caso Garlasco?
El caso Garlasco ya era uno de los más complejos de Italia, con condenas confirmadas para Massimo Garlasco por el asesinato de Samantha Brunner en 2015 y sospechas de su participación en otros crímenes. La aparición de este testimonio podría reabrir debates sobre la posible autoría compartida en el secuestro de Poggi, un caso que sigue sin resolver oficialmente.
Según datos de la fiscalía, al menos tres testigos han descrito a una mujer rubia en bicicleta en la zona de los hechos, aunque ninguno ha podido ser identificado. La pregunta clave ahora es si esta persona «estaba allí por casualidad, como cómplice o como víctima de los mismos autores». Los fiscales han solicitado al testigo que se ponga en contacto con ellos para ampliar su declaración, pero su decisión de mantener el anonimato —y las amenazas recibidas— aumentan la presión sobre las autoridades para actuar con rapidez.
Mientras tanto, en Sassari, donde desapareció Chiara Poggi, las familias de las víctimas y los colectivos de derechos humanos exigen «transparencia total». «Si hay una conexión, debe investigarse a fondo», declaró a L’Unione Sarda un representante de la asociación Chiara Vive. La fiscalía, por su parte, ha confirmado que «están cruzando todas las declaraciones para evitar solapamientos en la investigación».
¿Qué pasa ahora con las investigaciones?
Los fiscales de ambos casos —Sassari y Pavía— están coordinando sus esfuerzos para «evitar contradicciones y garantizar que no se pierda ninguna pista». Según fuentes judiciales, se han abierto dos líneas prioritarias:

- Identificar a la mujer rubia: Se están revisando cámaras de seguridad y registros de bicicletas robadas en la zona.
- Analizar las amenazas al testigo: La policía ha abierto una investigación paralela para determinar si están vinculadas al caso.
El fiscal de Pavía, Roberto Spanghero, declaró a Adnkronos que «cada nuevo testimonio nos acerca a la verdad, aunque también nos obliga a replantear hipótesis». Por su parte, en Sassari, la fiscalía ha confirmado que «no descartan la posibilidad de un tercer implicado», algo que hasta ahora no se había considerado oficialmente.
Mientras avanza la investigación, las familias de las víctimas mantienen viva la esperanza. «Llevamos años esperando justicia», dijo a Open la madre de Chiara Poggi. «Si este testimonio ayuda a encontrar respuestas, estaremos agradecidos, pero también exigiremos que no se repitan los errores del pasado».
El caso, que ya acumula más de ocho años sin resolverse, podría tomar un giro decisivo si los fiscales logran confirmar la identidad de la mujer en bicicleta. Hasta entonces, el misterio —y las preguntas— siguen abiertos.
