La actriz Hana Gregorová ha generado una intensa controversia en el ámbito cultural checo y eslovaco tras cuestionar públicamente la percepción actual sobre el acoso sexual en el sector del entretenimiento. Según reportes de medios como Diva.sk, Žena.Pravda.sk, Plus JEDEN DEŇ, Topky y Život, las declaraciones de Gregorová han provocado una respuesta inmediata de colegas del gremio y activistas, quienes señalan una desconexión generacional respecto a las dinámicas de comportamiento en el entorno teatral.
Postura de Gregorová sobre la cultura laboral
Hana Gregorová sostiene que, durante su trayectoria en el teatro, las interacciones físicas eran consideradas una práctica común y aceptada. De acuerdo con lo publicado por Diva.sk, la actriz afirmó que era «normal» recibir palmadas o ser tocada, interpretando estas acciones como una señal de interés mutuo. Gregorová argumenta que, bajo su perspectiva, estas conductas formaban parte de un juego de seducción en el que «se sabía que nos gustábamos».

Reacciones y críticas del sector
Las declaraciones de la actriz han sido recibidas con rechazo por parte de otras figuras del espectáculo y sobrevivientes de violencia sexual. Según Žena.Pravda.sk, la postura de Gregorová ha indignado a actrices checas y a conocidas influencers eslovacas, quienes consideran que sus comentarios minimizan la gravedad de las conductas no consentidas.
En respuesta a sus detractores, Gregorová ha desestimado las críticas centrándose en la apariencia física de quienes la cuestionan. Según Plus JEDEN DEŇ, la actriz preguntó retóricamente si debía ser juzgada por «chicas que tienen los labios inflados», sugiriendo que la generación actual de actrices tiende a calificar erróneamente cualquier interacción como acoso sexual, una visión que, según Topky, ella cataloga como una percepción distorsionada de la realidad profesional.
Contraste de perspectivas generacionales
El debate refleja una brecha significativa en la interpretación de los límites profesionales. Mientras que Gregorová insiste en que las jóvenes actrices «perciben todo como acoso sexual», los medios que cubren la noticia, como Život, destacan que el impacto de sus palabras ha sido calificado de sorprendente por el tono abierto y desafiante con el que aborda un tema de alta sensibilidad social. La confrontación subraya la tensión existente entre las normas de conducta tradicionalmente aceptadas en el teatro y las políticas de tolerancia cero que demandan las nuevas generaciones de artistas.
