Jaguar Land Rover enfrenta riesgos de suministro tras la salida de McAlpine de la gigafactoría de Somerset
La construcción de la gigafactoría de baterías para vehículos eléctricos en Somerset, un proyecto valorado en 4.000 millones de libras esterlinas, se enfrenta a retrasos tras la salida de la constructora Sir Robert McAlpine, según reportes de The Guardian y BBC. Esta interrupción pone en riesgo el calendario de suministro de celdas de batería para Jaguar Land Rover (JLR), la empresa automotriz vinculada al proyecto.
¿Por qué se ha detenido la construcción?
La empresa encargada de las obras, Agratas, parte del grupo indio Tata, ha decidido «separar sus caminos» con Sir Robert McAlpine, la compañía que lideraba la edificación del complejo. Según Construction News, el contrato para la planta, que se ubica junto a la autopista M5, está siendo renegociado. Tanto Bridgwater Mercury como The Irish Sun confirman que este cambio en la dirección técnica ha provocado una demora en la fecha de apertura prevista originalmente para la instalación, que está llamada a ser la mayor fábrica de baterías del Reino Unido.

El impacto en Jaguar Land Rover
La gigafactoría es un componente estratégico para la electrificación de Jaguar Land Rover. De acuerdo con The Guardian, la incertidumbre generada por la salida de los constructores y la reestructuración del proyecto podría afectar los plazos de entrega de las baterías necesarias para los futuros modelos eléctricos de la firma. Aunque el proyecto sigue adelante, la transición hacia un nuevo equipo de construcción introduce una variable de tiempo que complica la hoja de ruta operativa de JLR.

Diferencias en el alcance del proyecto
El proyecto es una pieza clave dentro de la estrategia industrial británica, con una inversión estimada de 4.000 millones de libras esterlinas. Mientras que BBC destaca la magnitud de la planta y su importancia para el sector automotriz, The Irish Sun enfatiza el impacto local del retraso en la zona de Somerset. Por su parte, Construction News subraya que el relevo en la constructora principal refleja la complejidad de gestionar una obra de infraestructura de esta escala, donde la coordinación entre la inversión de Tata y la ejecución civil es crítica para evitar mayores desviaciones presupuestarias y cronológicas.
