¿Por qué el frío aumenta el apetito? Causas y cómo mantener una alimentación saludable en invierno

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¿El frío aumenta el apetito? Médicos explican por qué el cuerpo reacciona así en invierno

El descenso de las temperaturas en invierno puede disparar el apetito hasta un 20%, según explica el médico y nutricionista Dr. Carlos Mendoza, del Hospital das Clínicas de São Paulo. El cuerpo responde al frío activando mecanismos metabólicos que elevan la demanda energética, pero también influyen factores psicológicos como el deseo de alimentos reconfortantes. «No es solo una percepción: hay cambios fisiológicos reales», advierte.

¿Por qué el frío hace que tengamos más hambre?

El organismo aumenta el gasto calórico para mantener la temperatura corporal, lo que se traduce en una mayor necesidad de energía. Según el Correio Braziliense, el metabolismo puede acelerarse hasta un 10% en climas fríos, lo que explica por qué muchos sienten más hambre en invierno. Además, el Diário de Santa Maria señala que la serotonina —hormona vinculada al bienestar— disminuye con las bajas temperaturas, lo que puede generar antojos de carbohidratos y grasas.

¿Cómo afecta esto al metabolismo y la inmunidad?

El iG Saúde alerta que los cambios estacionales pueden alterar el ritmo metabólico, especialmente en personas con diabetes o problemas de peso. «El cuerpo prioriza la termorregulación sobre la digestión, lo que en algunos casos ralentiza el procesamiento de nutrientes», explica la nutricionista Ana Clara. Por otro lado, el frío también puede debilitar el sistema inmunológico, según el Hospital das Clínicas, lo que aumenta el riesgo de resfriados si no se compensa con una alimentación equilibrada.

¿Qué alimentos ayudan a mantener el equilibrio?

Para contrarrestar el aumento de apetito sin afectar la salud, los expertos recomiendan priorizar alimentos termogénicos. El Diário de Santa Maria sugiere incluir sopas —ricas en líquidos y fáciles de digerir—, frutas de temporada como la manzana o el kiwi, y especias como la canela, que ayudan a regular la glucosa. «La hidratación también es clave: el frío engaña al cuerpo y muchos reducen la ingesta de agua, lo que puede generar fatiga», advierte la nutricionista.

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El papel de los «alimentos reconfortantes» en el ánimo

El Correio Braziliense destaca que el consumo de comfort food —como chocolates, panes dulces o platos calientes— no es solo una cuestión de temperatura, sino también de emoción. «Estos alimentos liberan dopamina, una hormona que mejora el estado de ánimo en días grises», explica el psicólogo Ricardo Alves. Sin embargo, advierte que el exceso puede generar picos de glucosa y afectar el sueño, ya que muchos de estos alimentos son ricos en azúcares refinados.

Por Qué Su Corazón Salta Latidos | Dr. Carlos Mendoza

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¿Cómo evitar el aumento de peso en invierno?

Según el Hospital das Clínicas, la clave está en combinar estrategias: mantener horarios regulares de comidas, incluir proteínas magras en cada plato y limitar el consumo de ultraprocesados. «Pequeños cambios, como caminar 10 minutos después de comer, ayudan a compensar el metabolismo ralentizado por el frío», recomienda el Dr. Mendoza. Además, el iG Saúde sugiere exponerse a luz natural —aunque sea breve— para regular la producción de melatonina y evitar atracones nocturnos.

Mitigar el impacto: consejos prácticos

  • Priorizar proteínas: Huevos, legumbres o pescado ayudan a saciar el hambre y mantienen la saciedad.
  • Evitar las dietas restrictivas: El Diário de Santa Maria advierte que reducir drásticamente las calorías en invierno puede llevar a deficiencias nutricionales.
  • Mantener rutinas: El ejercicio moderado —como yoga o caminatas— estimula la circulación y contrarresta los efectos del frío.

Los expertos coinciden en que el invierno no tiene por qué ser sinónimo de exceso. «Se trata de escuchar al cuerpo, pero con inteligencia», resume la nutricionista Ana Clara. La adaptación a las bajas temperaturas, señalan, es posible sin sacrificar la salud.

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