Nearfield Instruments, la startup holandesa de chips para IA, supera el valor de mil millones tras levantar 380 millones en su ronda D
Nearfield Instruments, fabricante holandés de equipos para producción de chips especializados en inteligencia artificial, ha alcanzado una valoración superior a los mil millones de dólares (más de 950 millones de euros) tras cerrar una ronda de financiación Serie D que recaudó 380 millones de dólares, según confirmaron este jueves Emerce y NRC. La inversión, impulsada por la creciente demanda global de chips para aplicaciones de IA, consolida su posición como uno de los actores clave en un sector dominado hasta ahora por gigantes asiáticos y estadounidenses.
¿Por qué esta ronda de Nearfield es un hito en la industria de semiconductores?
La valoración de más de mil millones de dólares —que sitúa a la empresa en el rango de unicornio— refleja el interés estratégico que despierta su tecnología. Según De Telegraaf, la ronda Serie D, liderada por fondos especializados en hardware y chips, marca un punto de inflexión: Nearfield ya no es solo una startup emergente, sino un competidor con capacidad para desafiar el dominio de empresas como ASML (Países Bajos) o Applied Materials (EE.UU.) en el mercado de equipos para fabricación de semiconductores.
El contexto es clave: la explosión de la demanda de chips para centros de datos y modelos de IA —como los de NVIDIA o Google— ha disparado la necesidad de maquinaria especializada. Het Financieele Dagblad destaca que la inversión permitirá a Nearfield expandir su capacidad de producción y desarrollar nuevas generaciones de equipos, crucial para reducir la dependencia europea de proveedores asiáticos como Tokyo Electron o Lam Research.
¿Cómo se compara esta valoración con otros unicornios del sector?
Nearfield no es la única empresa europea que ha capitalizado la ola de la IA, pero su valoración supera a la mayoría de sus pares en el sector de hardware. Por ejemplo, De Volkskrant señala que mientras startups como Graphcore (Reino Unido) o Synthesia (España) alcanzaron el estatus de unicornio con rondas inferiores a los 200 millones, Nearfield lo hace con una inversión casi dos veces mayor, lo que subraya su enfoque en un segmento más especializado: los equipos para litografía extrema (EUV), esenciales para fabricar chips avanzados.
Además, su valoración contrasta con la de gigantes como ASML, que cotiza en bolsa con una capitalización de mercado superior a los 300 mil millones de dólares, pero opera en un mercado más maduro. Nearfield, en cambio, apuesta por un nicho de alto crecimiento: según NRC, el 60% de su tecnología está destinada a clientes que desarrollan chips para aplicaciones de IA, un área donde la competencia es aún limitada.
¿Qué impacto tendrá esta inversión en la industria de los chips?
Los analistas consultados por Het Financieele Dagblad coinciden en que la ronda de Nearfield podría acelerar la descentralización de la cadena de suministro de semiconductores. Hasta ahora, Europa depende en un 90% de equipos fabricados en Asia, una vulnerabilidad que se hizo evidente durante la pandemia. La expansión de Nearfield, con plantas en Países Bajos y planes para abrir sedes en Alemania y Estados Unidos, podría reducir ese riesgo.
Además, la empresa ha anunciado que destinará parte de los fondos a investigar nuevas técnicas de fabricación, como la lithographie à nanofils (nanowire lithography), una tecnología que podría mejorar la eficiencia en la producción de chips para IA. Según NRC, este desarrollo podría posicionar a Nearfield como un proveedor clave para los próximos nodos de 2 nanómetros, donde la demanda superará los 50 mil millones de dólares anuales para 2027.
¿Qué dice la competencia sobre este movimiento?
Aunque Nearfield no ha comentado públicamente sobre reacciones de rivales, fuentes cercanas al sector citadas por Emerce señalan que empresas como ASML podrían ver en esta ronda una señal de que el mercado de equipos para chips está fragmentándose. Mientras ASML se centra en la litografía EUV para nodos avanzados, Nearfield apuesta por soluciones más económicas para aplicaciones menos exigentes, como los chips usados en centros de datos de IA.

Sin embargo, el desafío para Nearfield no será solo técnico, sino también comercial. Según De Telegraaf, la empresa deberá demostrar que su tecnología puede escalar sin perder precisión, un requisito crítico para clientes como AMD o Intel, que exigen estándares comparables a los de sus proveedores tradicionales.
¿Qué sigue para Nearfield Instruments?
En los próximos 12 a 18 meses, Nearfield tiene previsto anunciar nuevas rondas de financiación y expandir su presencia en mercados como Corea del Sur y Japón, donde la demanda de chips para IA crece a un ritmo del 40% anual, según datos citados por De Volkskrant. La empresa también explorará alianzas con fabricantes de chips europeos para integrar sus equipos en líneas de producción existentes.
Para los inversores, el verdadero test será si Nearfield puede mantener su ritmo de innovación sin depender exclusivamente de fondos externos. Según Het Financieele Dagblad, la empresa ya genera ingresos recurrentes, pero su margen de beneficio sigue siendo negativo, un patrón común en startups de hardware que requieren altas inversiones en I+D. La próxima ronda —prevista para 2025— será clave para determinar si Nearfield puede consolidar su modelo de negocio o si quedará relegada a un papel secundario en un mercado dominado por gigantes.

