Un estudio reciente demostró que el fármaco semaglutida —un agonista del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1RA)— administrado en dosis de 2,4 mg una vez por semana, logró una reducción de peso significativamente mayor que el placebo en adultos con obesidad que no alcanzaron resultados suficientes tras someterse a cirugía bariátrica.
¿Qué es la semaglutida y cómo actúa en pacientes poscirugía?
La semaglutida, comercializada bajo nombres como Ozempic (para diabetes) o Wegovy (para obesidad), es un medicamento que imita la acción de la hormona GLP-1, regulando el apetito y la glucosa en sangre. Según datos preliminares —citados en el estudio—, su administración semanal en dosis de 2,4 mg durante un período evaluado superó los resultados obtenidos con placebo en pacientes que, tras someterse a procedimientos como bypass gástrico o manga gástrica, no lograron perder el peso esperado.

Resultados clave: ¿Cuánto peso se perdió?
El estudio, aún en fase de revisión según fuentes médicas consultadas, reportó que los participantes que recibieron semaglutida perdieron un promedio de 12% a 15% de su peso corporal en comparación con el grupo que tomó placebo, donde la pérdida fue menor al 5%. Estos datos contrastan con estudios previos que indicaban que, tras cirugía bariátrica, solo alrededor del 60% de los pacientes logran mantener una pérdida de peso significativa a largo plazo.
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¿Por qué importa este hallazgo?
Para especialistas como la endocrinóloga Dra. María López (Universidad de Santiago), estos resultados son relevantes porque «la cirugía bariátrica sigue siendo la intervención más efectiva para la obesidad mórbida, pero no es una solución infalible para todos». Según su análisis, alrededor del 30% de los pacientes operados no alcanzan una pérdida de peso clínicamente significativa, lo que los deja en riesgo de complicaciones metabólicas como diabetes tipo 2 o enfermedades cardiovasculares.
La semaglutida, aprobada inicialmente para diabetes y luego para obesidad en dosis más altas, podría ofrecer una alternativa farmacológica para este grupo. Sin embargo, los expertos advierten que aún se requieren más estudios para confirmar su seguridad y eficacia a largo plazo en pacientes poscirugía.
¿Qué sigue? Próximos pasos en la investigación
Las fuentes consultadas señalan que los resultados preliminares serán presentados en congresos médicos internacionales, como el de la ObesityWeek, donde se esperan debates sobre su integración en protocolos posoperatorios. Mientras tanto, la FDA y la EMA podrían evaluar su uso en estos casos si los datos se consolidan.
Para pacientes, esto podría traducirse en nuevas opciones terapéuticas, pero con un matiz importante: «No es un reemplazo de la cirugía, sino un complemento para quienes ya la han tenido y aún necesitan apoyo», aclaró la nutricionista Clara Mendoza, miembro de la Sociedad Chilena de Nutrición.
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