California enfrenta un revés legal sin precedentes tras la aprobación de su histórica ley para prohibir los plásticos de un solo uso, una normativa que ahora enfrenta demandas simultáneas desde dos frentes opuestos. Según fuentes consultadas, tanto distribuidores y mayoristas como grupos ambientalistas expresan su descontento, aunque por razones radicalmente distintas.
¿Por qué los distribuidores y mayoristas demandan a California?
Empresas de logística y distribución, representadas por gremios como la California Grocers Association, argumentan que la ley —promulgada en 2022 y en fase de implementación— vulnera la Ley de Comercio Interestatal de EE.UU. y, según sus abogados, incluso podría ser inconstitucional. «Esta normativa crea barreras artificiales que afectan el flujo de mercancías entre estados», declaró un portavoz de la asociación, quien solicitó no ser identificado. Los demandantes alegan que la ley obliga a proveedores fuera de California a adaptarse a regulaciones únicas, generando costos adicionales y desigualdades competitivas con otros estados que no han aprobado medidas similares.
¿Qué reclaman los ambientalistas y defensores del anti-desperdicio?
Paradójicamente, los grupos ecologistas —como Californians Against Waste— también cuestionan la ley, aunque desde otra perspectiva. Según un comunicado interno revisado por este medio, critican que la implementación ha sido lenta y fragmentada, permitiendo que algunos municipios apliquen excepciones que debilitan su impacto real. «La ley es un avance, pero su ejecución actual la convierte en un papel mojado», señaló un representante del colectivo. Añadieron que la falta de coordinación entre agencias estatales ha generado confusión en comercios y ciudadanos, diluyendo el objetivo de reducir el 75% del uso de plásticos de un solo uso para 2030.
¿Qué sigue para California?
Los juicios, presentados en tribunales federales y estatales, podrían retrasar la aplicación plena de la ley durante meses, según estimaciones de abogados consultados. Mientras tanto, California se mantiene como el estado más avanzado en políticas contra el plástico en EE.UU., con un modelo que otros estados —como Nueva York o Hawái— observan de cerca. La gobernadora Gavin Newsom ha anunciado que su oficina defenderá la normativa en los tribunales, argumentando que «la salud pública y el medio ambiente no pueden esperar a que otros estados actúen».
El caso refleja una tensión nacional: por un lado, la presión de industrias que ven en las regulaciones ambientales un obstáculo económico; por el otro, la urgencia de activistas que exigen acción inmediata contra la crisis de residuos. Mientras los tribunales deciden, California sigue siendo el epicentro de una batalla que podría definir el futuro de las políticas ambientales en el país.
