La industria relojera suiza registró en 2023 su primer descenso en empleo desde la pandemia, según datos del sector, mientras los aranceles y la competencia internacional sacuden un mercado tradicionalmente estable. El gremio, que agrupa a más de 1.000 empresas, reportó una contracción en la contratación por primera vez desde el inicio de la crisis sanitaria, según informaron SRF, FAZ y blue News. Los expertos vinculan el retroceso a la presión de los aranceles estadounidenses —que alcanzaron un pico en 2022— y a la pérdida de cuota de mercado frente a marcas asiáticas.
¿Por qué el sector suizo, líder mundial, enfrenta su primera caída de empleo desde 2020?
El Federación de la Industria Relojera Suiza (FH), que representa a la mayoría de la producción nacional, confirmó en su informe anual que el empleo cayó en 2023, rompiendo una tendencia de crecimiento constante desde la recuperación pospandemia. Según MarketScreener, el sector atribuye el fenómeno a tres factores:
- Los aranceles de EE.UU.: Desde 2018, Washington aplica tasas a los relojes suizos, lo que encareció sus productos en el mayor mercado exterior. En 2022, las exportaciones al país norteamericano cayeron, según datos de la FH.
- La competencia asiática: Marcas como Seiko o Citizen ganaron terreno con precios inferiores, erosionando la imagen de lujo que sostiene el modelo suizo.
- La inflación y el poder adquisitivo: Los consumidores redujeron gastos en bienes no esenciales, afectando especialmente al segmento de gama media-alta, donde Suiza domina el mercado.
El presidente de la FH, Georg Scherer, declaró a SRF que «2023 fue un año de ajustes necesarios», aunque evitó pronósticos sobre 2024. Mientras, analistas de FAZ señalan que la industria podría enfrentar un segundo año de estancamiento si no se revierten las barreras comerciales.
¿Cómo reaccionan las marcas ante la crisis?
Las grandes firmas suizas —como Rolex, Patek Philippe o Omega— han optado por estrategias distintas. Según blue News, mientras las marcas de lujo mantienen precios elevados y apuestan por el mercado chino, las empresas de gama media, como Tissot o Longines, han lanzado colecciones más accesibles para contrarrestar la presión de los aranceles.
Sin embargo, el Instituto Federal de Estadística de Suiza (FSO) advierte que la reducción de empleo no se limita a puestos temporales: por primera vez desde 2020, el sector registró despidos en plantas de producción, especialmente en el cantón de Neuchâtel, epicentro de la industria relojera.
¿Qué pasa con los aranceles y las negociaciones?
Las tensiones comerciales persisten. Aunque la UE y Suiza negociaron en 2023 un acuerdo parcial para reducir aranceles a productos industriales, los relojes quedaron excluidos por diferencias en las normas de origen. Según MarketScreener, fuentes del Ministerio de Economía suizo confirmaron que las conversaciones con EE.UU. se estancaron en 2024, sin fechas claras para una solución.
Mientras, el Foro Económico Mundial incluyó en su informe de 2023 a la industria relojera suiza como uno de los sectores más vulnerables a la fragmentación comercial global, junto a la automoción y la farmacéutica. «Los aranceles no son solo un costo logístico, sino un riesgo sistémico para la cadena de valor», declaró el economista Jean-Pierre Roth a FAZ.
¿Qué implica este retroceso para la economía suiza?
El sector relojero aporta al PIB nacional y emplea directamente a personas, según el FSO. Una contracción prolongada podría afectar no solo a las manufacturas, sino también a los servicios vinculados —como el comercio minorista y el turismo de lujo—. «Suiza no puede permitirse debilitar su ventaja competitiva en un producto que define su identidad», advirtió el economista Thomas Jordan, expresidente del Banco Nacional Suizo, en declaraciones a SRF.

Para blue News, el desafío es doble: por un lado, mantener la exclusividad que justifica los precios altos; por otro, adaptarse a un mercado global donde la innovación tecnológica —como los relojes inteligentes— redefine las expectativas de los consumidores. «El reloj suizo ya no es solo un símbolo de precisión, sino de resistencia», resumió Scherer.
¿Qué pueden esperar los inversores y consumidores?
Los analistas consultados por MarketScreener coinciden en que el corto plazo será de estabilidad con ajustes: las marcas de lujo seguirán priorizando calidad sobre volumen, mientras las de gama media acelerarán su internacionalización. Para los consumidores, podría haber ofertas puntuales en modelos históricos, aunque los expertos descarten descuentos estructurales que dañen la percepción de valor.
En el plano geopolítico, el caso suizo refleja una tendencia global: el proteccionismo comercial está reconfigurando cadenas de valor tradicionales. Mientras China y EE.UU. compiten por dominar tecnologías clave, Europa y Suiza apuestan por nichos de alto valor añadido. «El reloj suizo es un termómetro de cómo los países mantienen su soberanía económica», concluyó el experto en comercio Markus Becker en un análisis para FAZ.
*Datos basados en informes de la Federación de la Industria Relojera Suiza (FH), el Instituto Federal de Estadística (FSO) y análisis de SRF, FAZ, blue News y MarketScreener.
