China enciende el imán superconductivo más grande del mundo para su proyecto de fusión nuclear
El imán superconductivo más potente del mundo, desarrollado para el reactor de fusión nuclear experimental EAST en Hefei, China, alcanzó su temperatura operativa de 4.5 kelvin el pasado 29 de junio, según confirmaron fuentes de la Agencia de Noticias Xinhua y el China Daily. Este hito marca un avance clave en el programa chino de energía de fusión, donde dos imanes superconductores —el primero de su tipo en el país— completaron su fase de pruebas, según detalló el Global Times.
¿Por qué este imán es un avance histórico en fusión nuclear?
Con un diámetro de 16 metros y una capacidad para generar campos magnéticos de hasta 10 teslas, el imán desarrollado en Hefei supera en tamaño y potencia a los sistemas similares de otros proyectos internacionales, como el ITER en Francia o el Wendelstein 7-X en Alemania, según datos del South China Morning Post. Su diseño permite contener el plasma a temperaturas superiores a 100 millones de grados Celsius, condición esencial para replicar las reacciones que ocurren en el Sol.

El proyecto EAST (Experimental Advanced Superconducting Tokamak) ha logrado ahora la localización completa de sus tecnologías nucleares clave, incluyendo estos dos imanes superconductores, como informó el Global Times. Esto reduce la dependencia de componentes extranjeros y consolida a China como líder en investigación de fusión, un campo donde países como Estados Unidos y la Unión Europea también invierten miles de millones.
¿Cómo se compara con otros proyectos de fusión en el mundo?
Mientras el imán de Hefei opera a 4.5 kelvin (casi -269°C), sistemas como los del ITER requieren enfriamiento similar, pero con materiales superconductores distintos. Según el CGTN, China ha optimizado su tecnología para reducir costos y tiempos de fabricación, un aspecto crítico en un sector donde los plazos suelen extenderse décadas.

El ITER, el mayor reactor de fusión del mundo en construcción, espera alcanzar su primera plasma en 2025, pero su imán central —el torus magnético— aún enfrenta retrasos. En contraste, el imán chino ya está en fase operativa, lo que sugiere un ritmo más acelerado en el desarrollo local, según análisis del South China Morning Post.
¿Qué sigue para el proyecto EAST y la energía de fusión?
Las autoridades chinas planean usar este imán para realizar experimentos continuos durante los próximos dos años, con el objetivo de estabilizar el plasma y acercarse a la ignición —el punto donde la reacción genera más energía de la que consume—, según declaró el Instituto de Física del Plasma de Hefei a Xinhua.
Si los resultados son exitosos, China podría avanzar hacia la construcción de un reactor comercial de fusión en las próximas décadas, un salto que el Global Times describe como «un paso decisivo para garantizar la seguridad energética del país». Sin embargo, expertos consultados por el SCMP advierten que aún faltan 20 a 30 años para que la fusión sea una fuente de energía viable a gran escala.
Contexto: ¿Por qué la fusión nuclear es clave para el futuro energético?
La fusión —a diferencia de la fisión nuclear— no produce residuos radiactivos de larga duración y usa combustible casi ilimitado (isótopos de hidrógeno). Proyectos como EAST compiten con iniciativas globales como ITER (Francia), SPARC (EE.UU.) y JT-60SA (Japón), donde China ha acelerado su programa tras décadas de inversión.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía Atómica citados por Xinhua, la fusión podría cubrir hasta el 30% de la demanda energética mundial para 2050, si los desafíos técnicos se resuelven. El avance en Hefei refuerza la posición de China como actor clave en esta carrera, donde hasta ahora Europa y EE.UU. lideraban en financiación.

