Bruselas construirá en 2027 su primer edificio de oficinas enteramente de madera, un proyecto pionero en Europa que busca reducir la huella de carbono del sector inmobiliario y cumplir con los objetivos climáticos de la Unión Europea. Según La Libre.be, la estructura de 12.000 metros cuadrados se levantará en el distrito de Anderlecht, combinando materiales sostenibles con tecnología de última generación para optimizar su eficiencia energética.
¿Qué lo hace único en el mercado inmobiliario?
El edificio, diseñado por el estudio de arquitectura Architectes.be, será el primero en Bélgica en adoptar una estructura de madera maciza en su totalidad, incluyendo cimientos, vigas y revestimientos. Según los promotores, esta elección reduce las emisiones de CO₂ en un 40% en comparación con un edificio convencional de hormigón y acero, un dato clave en un sector responsable del 40% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según la ONU Medio Ambiente.

El proyecto responde a la Estrategia de Neutralidad Climática 2050 de la UE, que exige a los Estados miembros reducir un 55% sus emisiones para 2030. «Este edificio no es solo un símbolo arquitectónico, sino una respuesta concreta a la urgencia climática», declaró el alcalde de Anderlecht, Sabine Laruelle, en declaraciones a La Libre.be. La obra, presupuestada en 45 millones de euros, contará con certificación BREEAM Outstanding, el estándar más exigente en sostenibilidad.
¿Cómo se financiará y cuál es su impacto económico?
El proyecto recibirá fondos mixtos: un 30% provendrá de subvenciones europeas bajo el programa Horizon Europe, mientras que el restante será aportado por inversores privados, entre ellos el fondo Green Invest Belgium, especializado en infraestructuras sostenibles. Según cálculos de los promotores, la construcción generará 200 empleos directos durante los 18 meses de obra y reducirá los costos operativos en un 25% gracias a su aislamiento térmico avanzado.
El edificio albergará oficinas para startups y pymes, priorizando arrendatarios vinculados al sector verde. «Buscamos atraer empresas con compromiso ESG, no solo por el alquiler, sino como parte de un ecosistema de innovación», explicó Pierre Delvaux, director del proyecto, a La Libre.be. El precio por metro cuadrado rondará los 3.500 euros anuales, un 10% más caro que el mercado tradicional, pero con garantías de ahorro energético a largo plazo.
¿Qué desafíos técnicos enfrenta?
Aunque la madera es un material renovable, su uso a gran escala en estructuras urbanas plantea retos. Los ingenieros del proyecto han desarrollado un sistema de tratamiento contra incendios con nanopartículas, aprobado por el Bureau de Contrôle du Commerce. «La resistencia al fuego es nuestra mayor preocupación, pero los ensayos demuestran que cumple con los estándares europeos», aseguró Jean-Marc Van Damme, jefe de ingeniería de la constructora Constructiv.
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Además, el edificio incorporará paneles solares en su fachada y un sistema de captación de agua de lluvia para riego y uso sanitario. Estos elementos, aunque ya existentes en proyectos menores, no habían sido aplicados a esta escala en Bélgica. «Es un laboratorio a cielo abierto para futuros desarrollos», comentó Van Damme.
¿Qué otros países apuestan por esta tendencia?
Bélgica se une a una tendencia global: Noruega ya cuenta con 15 edificios de madera en Oslo, mientras que Finlandia planea construir una ciudad entera de este material para 2030. En Europa, Suecia lidera con el proyecto Hyresbostäder, donde el 90% de las nuevas viviendas son de madera. Según la World Green Building Council, estos proyectos reducen hasta un 80% las emisiones en comparación con el hormigón.

El caso belga destaca por su enfoque urbano: mientras otros países priorizan zonas rurales, Anderlecht —un distrito densamente poblado— demuestra que la sostenibilidad es viable incluso en entornos consolidados. «Es un mensaje claro para el sector: la madera no es solo para cabañas, sino para ciudades», señaló Laruelle.
La construcción comenzará en otoño de 2025, con una fase de pruebas de un año antes de su inauguración en primavera de 2027. El proyecto será monitorizado por la Agencia Flamenca para la Tecnología y la Innovación (VITO) para evaluar su impacto real en emisiones y costos.

