Acuerdo EE.UU.-mediado entre Israel y Líbano genera rechazo en Beirut y alerta sobre fracturas internas
Un alto funcionario libanés criticó duramente este jueves el acuerdo de seguridad negociado por Estados Unidos entre Israel y Líbano, advirtiendo que el pacto podría profundizar las divisiones internas en un país ya fracturado. Según fuentes oficiales citadas por Reuters, el texto —que busca evitar enfrentamientos en la frontera— ha sido rechazado por el movimiento chií Hezbollah, que lo calificó de «rendición» en una declaración pública. Mientras, manifestantes en Beirut protestaron contra el acuerdo, denunciando su falta de transparencia.
¿Qué establece el acuerdo y por qué genera tanta polémica?
El acuerdo, mediado por Washington, establece un marco para evitar conflictos en la zona fronteriza entre Israel y Líbano, donde Hezbollah —considerado organización terrorista por Israel, EE.UU. y la UE— mantiene una presencia militar. Según Axios, el texto surge de un temor compartido entre ambas partes: la influencia de Irán, respaldor de Hezbollah, en la región. Sin embargo, el gobierno libanés no ha ratificado el documento, y fuentes cercanas al presidente Nabih Berri —citadas por Al Jazeera— confirmaron que el texto fue firmado sin consulta previa al Parlamento.
El rechazo más contundente llegó desde Hezbollah, que en un comunicado difundido por NBC News tachó el acuerdo de «surrender» (rendición) y advirtió que no reconocerá ningún acuerdo que debilite la resistencia libanesa. El movimiento, con fuerte apoyo popular, acusó a las autoridades de negociar en secreto con Israel, un tabú en la política libanesa desde la guerra de 1982.
¿Qué reacciones ha generado en Líbano y cómo responde el gobierno?
Las protestas en Beirut, documentadas por Al Jazeera, reunieron a cientos de manifestantes que corearon consignas como ¡No a la normalización con Israel! y exigieron la renuncia de los negociadores. Mientras, el primer ministro Najib Mikati —cuyo gobierno depende de la alianza con Hezbollah— evitó pronunciarse públicamente, aunque fuentes de su entorno admitieron a Reuters que el acuerdo no refleja la postura oficial del Estado libanés.

En contraste, el político suní Saad Hariri, citado por The Jerusalem Post, defendió el diálogo con Israel como un «paso necesario» para estabilizar la región. Reconocer a Israel no es un acto de sumisión, sino de realismo, declaró, aunque aclaró que cualquier acuerdo debe ser aprobado por el Parlamento. Su postura, sin embargo, chocó con la línea dura de Hezbollah, que controla el sur del país y mantiene tensiones con Tel Aviv desde 2006.
¿Qué sigue ahora? Tres escenarios posibles según analistas
Los expertos consultados por Axios señalan tres posibles desarrollos:
- Rechazo parlamentario: Si el Legislativo libanés —donde Hezbollah tiene influencia clave— no aprueba el acuerdo, el texto perdería validez, pero dejaría una puerta abierta para futuras negociaciones.
- Protestas masivas: El movimiento chií podría convocar movilizaciones similares a las de 2019, cuando derrocó al gobierno de Hariri por acusaciones de corrupción, escalando la crisis política.
- Estancamiento: Sin un consenso nacional, Líbano podría caer en un vacío legal, con Israel ejerciendo presión unilateralmente en la frontera, como ocurrió tras la guerra de 2006.
Mientras, Reuters reporta que EE.UU. mantiene canales abiertos con ambas partes para «evitar una escalada». Sin embargo, la falta de confianza entre los actores locales —agravada por la crisis económica y la corrupción— hace poco probable un avance rápido.
¿Por qué este acuerdo es un punto de inflexión en la historia reciente?
El contexto es clave: desde la guerra de 2006 entre Israel y Hezbollah, ningún gobierno libanés había negociado directamente con Tel Aviv. El acuerdo actual, aunque no implica reconocimiento mutuo, marca un precedente peligroso, según Al Jazeera. Es la primera vez que Líbano firma un documento con Israel sin una guerra previa, explicó un diplomático anónimo, citado por el medio.

La comparación con el caso palestino es inevitable: mientras la Autoridad Nacional Palestina (ANP) mantiene relaciones con Israel desde los Acuerdos de Oslo (1993), Líbano siempre ha rechazado cualquier diálogo. La diferencia radica en que Hezbollah, con armas y apoyo iraní, tiene capacidad para desafiar cualquier acuerdo impuesto desde Beirut.

Hezbollah rechazó el acuerdo mediado por EE.UU. entre Israel y Líbano, calificándolo de «rendición» y advirtiendo que el grupo no reconocerá ningún acuerdo que debilite la resistencia libanesa. En sus declaraciones, el movimiento insistió en que cualquier negociación con Israel debe someterse al consenso nacional y a la aprobación del Parlamento, reafirmando su postura de oposición a cualquier normalización con Tel Aviv.
