El primer hueso de dinosaurio de la Antártida, olvidado en un cajón por 40 años, fue identificado como un titanosaurio
Un fósil guardado durante décadas en un museo británico resultó ser el primer registro confirmado de un dinosaurio en la Antártida, según revelaron científicos del Museo de Historia Natural de Londres y la BBC. El hallazgo, publicado en estudios recientes, reescribe la historia evolutiva del continente helado y confirma que los titanosaurios habitaron la región hace unos 90 millones de años.

El hueso, un fragmento de tibia, permaneció almacenado sin análisis en los archivos del museo desde 1986, cuando fue recolectado durante una expedición científica en la isla James Ross, cerca de la península Antártica. «Nadie lo había examinado en detalle hasta ahora», declaró un equipo de paleontólogos en un comunicado conjunto con Euronews y The News International.
¿Por qué este descubrimiento es histórico?
Hasta este hallazgo, no existían registros fósiles confirmados de dinosaurios en la Antártida, a pesar de que el continente fue parte de un supercontinente (Gondwana) donde estos animales proliferaron. El fragmento identificado pertenece a un titanosaurio, un grupo de saurópodos gigantes que dominaron los ecosistemas del Cretácico superior. Según el Museo de Historia Natural, el fósil «cierra una brecha en el registro paleontológico de la región».

El equipo, liderado por expertos del museo londinense, utilizó técnicas de tomografía computarizada para analizar la estructura interna del hueso sin dañarlo. «La densidad y la morfología coincidían con las características de los titanosaurios sudamericanos», explicaron fuentes de la investigación a Saudi Gazette. Este descubrimiento sugiere que los titanosaurios migraron o estaban presentes en la Antártida antes de su fragmentación geológica.
¿Cómo se perdió este fósil durante 40 años?
El hueso fue recolectado en 1986 por una expedición británica que exploraba sedimentos del Cretácico en la isla James Ross. Sin embargo, al regresar al Reino Unido, fue archivado como un «fósil indeterminado» en las colecciones del museo, según detalló la BBC. «Los registros de la época no lo clasificaban como material de dinosaurio», añadió un portavoz del museo. Fue en 2023, durante un revisión rutinaria de colecciones olvidadas, cuando paleontólogos lo reexaminaron y confirmaron su origen.
Este caso refleja un problema común en museos de todo el mundo: el 90% de los fósiles almacenados nunca son estudiados en profundidad, según datos citados por Euronews. El hueso antártico, etiquetado inicialmente como «material no identificado», es un ejemplo de cómo avances tecnológicos —como la tomografía— pueden revelar secretos ocultos en acervos antiguos.
¿Qué implica este hallazgo para la paleontología?
El descubrimiento no solo confirma la presencia de dinosaurios en la Antártida, sino que también aporta pistas sobre cómo estos animales se adaptaron a climas extremos. «Los titanosaurios eran herbívoros de cuello largo, pero su presencia en latitudes tan australes sugiere que el continente tenía un clima más templado en el Cretácico», señalaron los investigadores al Museo de Historia Natural. Esto contrasta con la imagen actual de la Antártida como un desierto helado.

Además, el hallazgo podría redefinir las rutas migratorias de los dinosaurios. Hasta ahora, se creía que los titanosaurios estaban confinados a Sudamérica y África. La identificación de este fósil en la Antártida —que en el pasado estaba conectada a ambos continentes— sugiere que estos gigantes podrían haber tenido un rango de distribución más amplio de lo que se pensaba.
¿Qué pasa ahora con el fósil?
El fragmento de tibia será incorporado oficialmente a las colecciones del Museo de Historia Natural como el primer dinosaurio confirmado de la Antártida. Los científicos planean continuar el análisis para determinar si hay más fósiles de la misma especie en los archivos del museo o en otras instituciones.
Mientras tanto, el descubrimiento ha reavivado el interés en las expediciones paleontológicas en la Antártida. Según The News International, expertos ya están evaluando nuevas muestras recolectadas en décadas anteriores que podrían contener más restos de dinosaurios.
Este caso demuestra cómo la tecnología y la revisión de acervos históricos pueden transformar nuestra comprensión de la prehistoria.
