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Un exconcursante de China’s Got Talent vinculado a una secta en Auckland muere en circunstancias misteriosas tras ser hallado en el puerto de la ciudad, según informaron este jueves fuentes judiciales y medios locales. Las autoridades confirmaron que Kaixiao Liu, quien participó en el programa chino en 2019 y luego se radicó en Nueva Zelanda, fue encontrado sin vida en el agua cerca del muelle de Viaduct Harbour, en Auckland, el pasado 15 de febrero. La policía descartó inicialmente suicidio y abrió una investigación por homicidio, aunque los detalles sobre su muerte siguen bajo reserva.
¿Quién era Kaixiao Liu y cómo llegó a Nueva Zelanda?
Liu, de 32 años, había llamado la atención en China tras su participación en la edición 2019 de China’s Got Talent, donde compitió como cantante. Según reportó 1News Auckland, tras su paso por el concurso, se mudó a Nueva Zelanda en 2020, donde se integró a un grupo religioso minoritario liderado por un hombre identificado como Harvey. Los Harvey, condenados este año por cargos relacionados con la muerte de una seguidora, habían reclutado a Liu como parte de su comunidad.
De acuerdo con Radio Nueva Zelanda (RNZ), Liu vivía en condiciones de aislamiento dentro de la secta, donde los miembros eran sometidos a un estricto control. Su desaparición en febrero desencadenó una búsqueda policial que terminó con el hallazgo de su cuerpo en el puerto. Las autoridades confirmaron que no había señales de violencia externa en el momento del hallazgo, aunque la causa exacta de la muerte sigue bajo investigación.
¿Qué revelan los cargos contra los Harvey y su conexión con Liu?
Los Harvey fueron declarados culpables el miércoles por un tribunal de Auckland de manslaughter, secuestro y manipulación de testigos en relación con la muerte de Jade Wainohu, una seguidora de 26 años que desapareció en 2021 y cuyo cuerpo fue encontrado en el mismo puerto donde apareció Liu. Según el NZ Herald, los jueces determinaron que los Harvey habían desecrado el cuerpo de Wainohu, ocultando pruebas y presionando a otros miembros para que no denunciaran los abusos dentro del grupo.
La fiscalía argumentó que los Harvey ejercían un control coercitivo sobre sus seguidores, aislandolos de sus familias y sometiéndolos a prácticas extremas. Liu, según testimonios recogidos por Stuff, habría intentado abandonar la secta en múltiples ocasiones antes de su muerte, lo que habría generado tensiones con los líderes. Las autoridades no han confirmado si su fallecimiento está vinculado directamente con los crímenes de los Harvey, pero fuentes judiciales señalaron que la investigación sobre su caso podría reabrir líneas de indagación en el juicio en curso.
¿Qué sigue para el caso de Kaixiao Liu?
Mientras la familia de Liu espera los resultados de la autopsia, programada para esta semana, la policía de Auckland mantiene en secreto los detalles operativos de la investigación. Según declaró un portavoz a 1News, no se descarta que el caso esté relacionado con el patrón de conducta observado en la secta de los Harvey, aunque aún no hay pruebas concluyentes. El juicio contra los Harvey, que comenzó en enero, se reanudará en marzo, y se espera que los testimonios de antiguos miembros —incluyendo posibles referencias a Liu— sean clave para entender el alcance de los crímenes.
Contexto: ¿Por qué este caso resuena en Nueva Zelanda?
El caso de los Harvey no es aislado. En los últimos cinco años, Nueva Zelanda ha enfrentado al menos tres juicios por crímenes vinculados a sectas, según un informe de la Universidad de Auckland citado por el NZ Herald. Lo que distingue este caso es la gravedad de los cargos: mientras otros grupos han sido acusados de abuso emocional, los Harvey enfrentan penas por manslaughter y desecración de cadáveres, un delito considerado extremo incluso en el sistema legal neozelandés.
Además, la conexión con China’s Got Talent ha generado interés internacional. Liu, quien en su país natal era conocido por su participación en el concurso, se convirtió en un símbolo de la vulnerabilidad de los inmigrantes en sectas. Su caso ha reabierto el debate sobre cómo las plataformas de entretenimiento chinas pueden servir como puerta de entrada para reclutamiento, según analistas consultados por 1News.
¿Qué dicen las familias de las víctimas?
La familia de Jade Wainohu, cuya muerte fue el detonante del juicio contra los Harvey, ha declarado que buscan justicia pero también cierre. «No queremos más dolor, pero sí que se sepa la verdad sobre lo que les hicieron a estas mujeres», dijo su madre a Stuff bajo condición de anonimato. En el caso de Liu, sus padres —quienes viven en Shanghái— han expresado su incertidumbre a través de un comunicado publicado en redes sociales, donde piden que se investigue sin prejuicios.
Mientras tanto, la policía de Auckland ha emitido un llamado a cualquier persona con información sobre el caso de Liu para que se comunique. El número de contacto es 0800 222 424, según confirmaron fuentes a RNZ. Las autoridades insisten en que, hasta que se conozcan los resultados de la autopsia, no se puede descartar ninguna hipótesis, incluyendo posibles vínculos con el entorno de los Harvey.
¿Qué pasa con la secta de los Harvey ahora?
Tras la condena de los Harvey, el grupo religioso —que operaba bajo el nombre «The Family of God»— ha sido disuelto oficialmente, según un comunicado de la Comisión de Cultos de Nueva Zelanda. Sin embargo, fuentes cercanas al caso revelaron a el NZ Herald que algunos miembros siguen activos en redes sociales, aunque sin estructura jerárquica. Las autoridades monitorean posibles reagrupamientos, especialmente en comunidades asiáticas de Auckland.
El veredicto contra los Harvey —que podrían enfrentar penas de hasta 20 años de prisión— marca un precedente en Nueva Zelanda, donde los casos de manipulación religiosa rara vez derivan en cargos penales graves.
Mientras el caso de Kaixiao Liu sigue sin resolverse, una pregunta persiste: ¿Cuántos otros casos como el de Jade Wainohu y Liu siguen ocultos en Nueva Zelanda? Las respuestas podrían cambiar el rostro de la justicia religiosa en el país.
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