Investigación revela que desactivar enzima SagA en infecciones por VREfm vuelve vulnerables a bacterias resistentes a vancomicina
Melbourne, Australia — Científicos de la Universidad de Monash han identificado un mecanismo clave que podría revertir la resistencia a la vancomicina en infecciones causadas por Enterococcus faecium resistente a vancomicina (VREfm), uno de los patógenos más difíciles de tratar en hospitales. Según el estudio publicado en Nature Microbiology, desactivar la enzima SagA en estas bacterias las hace sensibles nuevamente al antibiótico, incluso en dosis bajas.
El hallazgo, descrito por el equipo liderado por el profesor Mark Blaskovich, del Centro de Investigación en Antibióticos de Monash, ofrece una posible estrategia para combatir infecciones que actualmente no responden a tratamientos convencionales. «Hemos demostrado que SagA es esencial para que E. faecium resista la vancomicina», explicó Blaskovich en declaraciones citadas por Phys.org. «Al bloquear esta proteína, la bacteria pierde su capacidad de protegerse, abriendo la puerta a terapias más efectivas».
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Las infecciones por VREfm son un problema global en salud pública, especialmente en entornos hospitalarios, donde el uso prolongado de antibióticos ha acelerado la resistencia bacteriana. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las infecciones resistentes a múltiples fármacos causan más de 1.2 millones de muertes anuales en el mundo. La vancomicina, uno de los últimos recursos para tratar estas infecciones, ha perdido eficacia frente a cepas como E. faecium.

El estudio de Monash, publicado el 15 de junio de 2024, no solo explica el mecanismo de resistencia, sino que también propone un blanco terapéutico concreto: la enzima SagA. «Este es un avance significativo porque, por primera vez, identificamos una proteína específica que podemos atacar para restaurar la sensibilidad a un antibiótico ya existente», detalló la doctora Kathryn Holt, coautora del trabajo, en declaraciones a Mirage News.
¿Cómo funciona el mecanismo identificado?
Las bacterias Enterococcus faecium desarrollan resistencia a la vancomicina mediante un sistema enzimático que modifica la estructura de su pared celular, impidiendo que el antibiótico se una a su blanco. Según los investigadores, la enzima SagA actúa como un «interruptor» que activa este sistema de defensa. Al desactivarla —ya sea mediante fármacos específicos o técnicas de edición genética—, la bacteria queda expuesta a la vancomicina.

En experimentos de laboratorio, el equipo confirmó que cepas de VREfm con el gen sagA inactivado recuperaron su sensibilidad a concentraciones de vancomicina que, en condiciones normales, no tendrían efecto. «Los resultados son prometedores, pero aún estamos en etapas preclínicas», aclaró Blaskovich. «El siguiente paso es desarrollar inhibidores específicos de SagA que puedan usarse en combinación con vancomicina».
¿Qué implica este hallazgo para el tratamiento de infecciones hospitalarias?
Si se traduce a la práctica clínica, este descubrimiento podría alargar la vida útil de la vancomicina, un antibiótico crítico en el arsenal contra infecciones nosocomiales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30% de las infecciones adquiridas en hospitales en países desarrollados están causadas por bacterias resistentes a múltiples fármacos, y Enterococcus es uno de los principales responsables.
Sin embargo, los expertos advierten que la solución no será inmediata. «Aunque el estudio es un avance, aún falta validar su eficacia en modelos animales y luego en ensayos clínicos», señaló la doctora Kathryn Holt. «Además, la resistencia puede surgir nuevamente si no se usa el tratamiento de manera estratégica». La OMS ha alertado que, sin nuevas estrategias, para 2050 las infecciones resistentes podrían causar 10 millones de muertes anuales.
¿Qué dicen otros estudios sobre la resistencia a vancomicina?
Este no es el primer estudio que explora alternativas para contrarrestar la resistencia a vancomicina. En 2022, investigadores publicaron en Nature Communications un trabajo sobre el uso de antibióticos adyuvantes que, combinados con vancomicina, logran reducir la dosis necesaria y disminuir la presión de selección de bacterias resistentes. Mientras que el enfoque de Monash se centra en un blanco molecular específico, el estudio propone una estrategia más amplia basada en la sinergia entre fármacos.

La diferencia clave, según los autores del estudio de Monash, es que la aproximación de SagA ofrece un mecanismo más preciso y potencialmente reversible. «La ventaja de atacar una proteína como SagA es que, al ser esencial para la resistencia, no hay riesgo de que las bacterias desarrollen evasivas rápidas», explicó Blaskovich a Phys.org. «En cambio, los adyuvantes pueden seleccionar cepas con resistencia cruzada».
El equipo de Monash ya ha iniciado colaboraciones para diseñar inhibidores de SagA. «Estamos optimistas, pero el camino hasta una terapia aprobada puede tomar entre 5 y 10 años«, advirtió Holt. Mientras tanto, los investigadores enfatizan la importancia de seguir protocolos estrictos de uso de antibióticos para ralentizar la emergencia de nuevas resistencias.
Para más detalles sobre el estudio, puede consultar el artículo original en Nature Microbiology (enlace aquí).
