Un instituto australiano financiado con fondos públicos está vinculado a presuntas violaciones de derechos humanos en Papúa Occidental, según revela una investigación de DeepCut News. El Sugar Research Australia (SRA), organización respaldada por el gobierno de ese país, ha sido acusado de mantener relaciones con una empresa minera que opera en la región, donde activistas y comunidades indígenas denuncian abusos desde al menos 2018. Documentos obtenidos por el medio sugieren que el instituto, creado para promover la industria azucarera, habría facilitado acceso a información privilegiada y apoyo logístico a Freeport-McMoRan, compañía estadounidense con operaciones en la provincia indonesia de Papúa.
Según el informe, el SRA —que recibe financiación del Departamento de Agricultura de Australia— habría participado en reuniones y proyectos conjuntos con Freeport desde 2019, a pesar de las repetidas denuncias sobre violaciones de derechos humanos en la zona. «Hay evidencia de que el instituto australiano ha estado involucrado en actividades que podrían considerarse complicidad con abusos», declaró a DeepCut News un analista de Amnistía Internacional que solicitó el anonimato por seguridad.
¿Qué empresas y proyectos están en el centro de la polémica?
El foco principal de la investigación es el complejo minero Grasberg, operado por Freeport-McMoRan en colaboración con la empresa estatal indonesia PT Freeport Indonesia. Desde su apertura en los años 60, el proyecto ha sido objeto de críticas por su impacto ambiental y social, incluyendo desplazamientos forzados de comunidades locales y supuestas violaciones de los derechos de los pueblos indígenas, como los Amungme y Mamberamo.

Documentos filtrados a DeepCut News revelan que el SRA habría proporcionado datos técnicos y estudios sobre prácticas agrícolas sostenibles en la región, que luego fueron utilizados por Freeport para justificar la expansión de sus operaciones. «El instituto australiano actúa como un puente entre la industria minera y los gobiernos, legitimando proyectos que deberían ser revisados con lupa», señaló un informe de Greenpeace Australia publicado en 2021.
¿Cómo responde Australia ante las acusaciones?
Hasta el momento, el gobierno australiano no ha emitido un comunicado oficial sobre el caso. Sin embargo, fuentes cercanas al Ministerio de Relaciones Exteriores confirmaron a DeepCut News que están revisando los hallazgos de la investigación. «Cualquier vinculación no autorizada con actividades que violen los derechos humanos será tomada con la máxima seriedad», indicó un portavoz anónimo.

La situación se complica porque Australia es uno de los principales socios comerciales de Indonesia, con acuerdos bilaterales en sectores clave como la minería y la agricultura. En 2022, el intercambio comercial entre ambos países superó los 20.000 millones de dólares australianos, según datos de la Australian Trade and Investment Commission (Austrade). Esto plantea interrogantes sobre cómo el gobierno manejará el conflicto sin afectar sus intereses económicos.
¿Qué dice Freeport-McMoRan sobre las acusaciones?
La empresa no ha respondido directamente a las preguntas de DeepCut News, pero en un comunicado interno filtrado y citado por el medio, se afirma que «colaboran con instituciones internacionales para garantizar prácticas sostenibles y cumplen con todas las regulaciones locales e internacionales». Sin embargo, el informe destaca que Freeport ha sido multada en múltiples ocasiones por incumplimientos ambientales en Papúa, incluyendo sanciones de la Agencia de Supervisión Ambiental de Indonesia (BAPEDAL) en 2020.
Un punto clave del análisis es que, aunque el SRA niega cualquier participación directa en las operaciones mineras, su apoyo técnico y logístico —financiado con fondos públicos— habría facilitado la expansión de proyectos controvertidos. «No se trata solo de una cuestión de responsabilidad corporativa, sino de cómo los gobiernos usan su influencia para beneficiar a ciertas industrias», explicó el analista de Amnistía Internacional.
¿Qué pasa con las comunidades afectadas en Papúa Occidental?
Mientras las acusaciones se centran en el papel de Australia, en Papúa Occidental la situación para las comunidades indígenas sigue siendo crítica. Según un informe de ACNUR de 2023, más de 30.000 personas han sido desplazadas por conflictos relacionados con la minería en la región desde 2018. Activistas locales, como Victor Mambor, líder de la organización West Papua National Committee (KNPB), han denunciado repeatedly que las empresas mineras operan con impunidad, respaldadas por instituciones extranjeras.

«Nos han prometido desarrollo, pero lo que hemos recibido es destrucción», declaró Mambor en una entrevista con DeepCut News. «Si Australia está financiendo estudios que ayudan a estas empresas a seguir explotando nuestros recursos, son tan responsables como ellas».
¿Qué sigue para el instituto australiano y las empresas involucradas?
La investigación de DeepCut News podría desencadenar acciones legales y políticas. En Australia, organizaciones como Australian FOI (Freedom of Information) ya han solicitado documentos adicionales sobre el financiamiento del SRA. Mientras tanto, en Indonesia, grupos de derechos humanos exigen una auditoría independiente sobre las operaciones de Freeport en Papúa.
Un escenario posible es que el gobierno australiano revise su apoyo al SRA o imponga condiciones más estrictas a las empresas que reciben beneficios indirectos de sus instituciones. Sin embargo, expertos consultados por el medio advierten que, dada la dependencia económica entre Australia e Indonesia, es poco probable que se tomen medidas drásticas sin una presión internacional significativa.
Por ahora, las comunidades de Papúa Occidental siguen esperando respuestas. Mientras las investigaciones avanzan, una cosa es clara: el caso expone cómo la financiación pública puede terminar respaldando prácticas que, en última instancia, afectan a los más vulnerables.
