La gastrodiplomacia y la diplomacia culinaria se han consolidado como conceptos teóricos clave para entender la proyección internacional de las naciones a través de sus tradiciones gastronómicas. Un académico del IIH-S ha analizado recientemente estas categorías, destacando cómo el uso estratégico de la cocina influye en las relaciones exteriores y la imagen de marca país.
Análisis de la gastrodiplomacia como herramienta académica
De acuerdo con el académico del IIH-S, la gastrodiplomacia se diferencia de la diplomacia culinaria convencional al tratarse de un concepto teórico estructurado. Mientras que la diplomacia culinaria suele referirse al uso de la comida en contextos diplomáticos tradicionales, la gastrodiplomacia implica un esfuerzo deliberado y sistémico por parte de los Estados para promover su cultura gastronómica como un activo de poder blando en el mercado global.

Diferencias entre conceptos
El estudio subraya que, aunque ambos términos se utilizan a menudo de forma indistinta, existen matices importantes en su aplicación. La distinción principal radica en el objetivo: mientras la diplomacia culinaria busca facilitar el diálogo entre representantes, la gastrodiplomacia apunta a posicionar a una nación en la mente del consumidor internacional, afectando directamente variables de negocio como el turismo gastronómico y la exportación de productos agroalimentarios.
