Primark está reduciendo los precios de cientos de artículos esenciales de ropa, desde vaqueros hasta calcetines, mientras la presión competitiva de minoristas en línea como Shein y Temu transforma el mercado de la moda rápida en el Reino Unido de cara a una posible salida a bolsa en 2026.
La percepción de los consumidores sobre el gigante minorista está cambiando de manera acelerada. Compradores que frecuentan sus establecimientos afirman que Primark ya no es tan barato, tal como relatan al constatar el incremento generalizado en el coste de las prendas en los últimos tiempos.
La ofensiva de Primark frente a Shein y Temu
Ante este escenario de mayor exigencia en los bolsillos, la compañía decidió recortar los precios en cientos de artículos de ropa, abarcando productos básicos de gran demanda como vaqueros, jerséis y calcetines en sus más de 190 tiendas ubicadas en el Reino Unido.
Natalie Berg, analista minorista, señaló que se trata del tipo de titular que uno esperaría de M&S o Next.
Replicando tácticas de supermercado en la moda rápida
Esta decisión estratégica sorprende a los expertos del sector por tratarse de un minorista de bajo coste tradicional. Según los análisis del mercado, la empresa busca replicar la táctica de los supermercados con productos reclamo básicos para atraer volumen de compradores.
Natalie Berg, analista minorista, indicó que uno no quiere sumarse a una competencia destructiva a la baja, pero que cuando Shein vende vestidos por tres libras, hay que reaccionar.
El nuevo mapa del comercio digital
El nivel de competencia en la industria textil ha evolucionado de manera dramática durante los últimos años. Plataformas digitales asiáticas como Shein y Temu disputan directamente la base de clientes de Primark, sumándose a la presión ejercida por otros canales digitales como TikTok Shop y Vinted.
Presión inflacionaria y el futuro en la bolsa de Londres
Detrás de estos ajustes de tarifas se encuentra un periodo prolongado de incrementos en los gastos operativos de la industria de la moda. Los aumentos en el precio de los tejidos, los salarios mínimos legales, los costes de transporte marítimo y la energía, unidos a una exigencia general de mayores estándares de calidad, han encarecido la producción textil.
Estas medidas de ajuste de precios se producen además en un momento crucial para la estructura corporativa del grupo.
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