Un estudio de cinco años realizado por el INTA en el establecimiento Santa Unión, en General Guido, demostró que mejorar la eficiencia productiva elevó la producción de carne un 70,8% y redujo la huella ambiental. Estos resultados permiten certificar reducciones de emisiones de dióxido de carbono y transformarlas en activos digitales comercializables en mercados voluntarios.
Innovación ganadera en la Cuenca del Salado y reducción de la huella ambiental
Durante años, una pregunta sobrevoló entre los productores ganaderos que comenzaron a incorporar prácticas sustentables: ¿quién paga el costo de producir de otra manera?
La respuesta empezó a tomar forma a partir de un trabajo desarrollado por el INTA que demostró que es posible incrementar la producción de carne al tiempo que se reduce de manera abrupta la huella ambiental, convirtiendo esas mejoras en un activo con potencial valor económico.
El estudio se llevó a cabo durante cinco años en el establecimiento Santa Unión, situado en General Guido, dentro de la Cuenca deprimida del Salado en la provincia de Buenos Aires. La estrategia se basó en potenciar la eficiencia productiva del predio, lo que permitió registrar un crecimiento del 70,8% en la productividad entre 2021 y 2025, al pasar de 101,3 a 173,1 kilos de peso vivo por hectárea, según el trabajo técnico publicado sobre el establecimiento de Víctor Tonelli.
Medición científica con la Calculadora de Huella de Carbono del INTA
Paralelamente al incremento de los kilos producidos, la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero cayó de 19,73 a 12,94 kilos de dióxido de carbono equivalente por kilo de carne. Los registros se mantuvieron por debajo del sistema de referencia tradicional para los establecimientos ganaderos de esa región durante todo el período analizado.
El análisis calculó una reducción acumulada de 2.548,3 toneladas de CO₂ equivalente en comparación con el sistema modal regional. La investigación utilizó la Calculadora de Huella de Carbono para Sistemas Ganaderos elaborada por el INTA, una herramienta estructurada a partir de la metodología del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático y adaptada a la realidad de los sistemas pastoriles del país.
«El caso de Santa Unión demuestra que la mejora continua de la eficiencia productiva constituye una estrategia efectiva para reducir la intensidad de emisiones y generar reducciones cuantificables, verificables y potencialmente valorizables mediante mecanismos de reconocimiento ambiental.»
Informe institucional, vía Lanacion
Juan Mauricio Álvarez, coordinador Nacional del Programa de Carnes y Fibras Animales del INTA, explicó que la plataforma digital fue concebida con un propósito más amplio que el simple cálculo de emisiones en un predio determinado.
«La calculadora nace pensada para hacer benchmarking de tecnologías entre modelos productivos, distintas regiones, productores, etcétera, y para diseñar transiciones tecnológicas que nos permitan aumentar la productividad, la eficiencia, la rentabilidad y como consecuencia mejorar la huella de carbono.»
Juan Mauricio Álvarez, coordinador Nacional del Programa de Carnes y Fibras Animales del INTA
El especialista señaló que la necesidad de desarrollar una herramienta propia surgió porque los instrumentos internacionales disponibles no representaban fielmente la estructura de los sistemas ganaderos locales, caracterizados por el predominio de esquemas pastoriles y recursos forrajeros específicos.
Precios récord en las exportaciones de carne vacuna y diversificación de destinos
Mientras los productores implementan mejoras tecnológicas a campo, el mercado internacional de la carne vacuna transita por un escenario de precios sostenidos y mayor participación en plazas de alto valor.

En el acumulado del primer cuatrimestre del año, las ventas externas alcanzaron cerca de 211.300 toneladas por un valor aproximado de 1.399,2 millones de dólares, lo que representa una facturación 44,5% superior en la comparación interanual.
El componente más destacado del comercio exterior radica en la evolución de las cotizaciones. En abril, el precio promedio de exportación rozó los US$7000 por tonelada —concretamente US$6968—, marcando un récord histórico para la Argentina que supera los máximos de la pospandemia en 2022, cuando el valor medio se ubicó en US$6300.
Estados Unidos y el impacto de los mercados de alto valor en los ingresos del sector
Detrás del incremento en los precios promedio se encuentra una estrategia de diversificación comercial que reduce la dependencia histórica del mercado chino. El informe sectorial detalló que Estados Unidos se consolidó como el segundo destino en importancia, al absorber el 15% de los embarques totales frente al 9% del año anterior y menos del 3% registrado dos años atrás.

A pesar de que cerca del 90% de los despachos hacia ese destino corresponden a carne congelada, el precio promedio obtenido en Estados Unidos prácticamente duplica al pagado por China, ubicándose en torno a los US$8200 frente a los US$4375 por tonelada. Al considerar mercados de mayor valor relativo —como la Unión Europea, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Singapur y los socios regionales Chile y Brasil—, el valor medio de exportación fuera de China asciende actualmente a unos US$10.140 por tonelada.
La combinación de una mayor eficiencia productiva medida bajo estándares científicos en establecimientos como Santa Unión y la colocación de cortes en mercados internacionales diversificados configura un escenario donde la sustentabilidad ambiental y la rentabilidad comercial comienzan a marchar en paralelo.
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