Arabia Saudí y Estados Unidos lanzaron ataques coordinados contra milicias respaldadas por Irán en Irak este miércoles, respondiendo a lanzamientos de drones y misiles balísticos. La operación marca la primera vez que Riad participa abiertamente en una acción militar conjunta contra objetivos de Teherán en la actual escalada regional.
La intervención de Arabia Saudí representa un cambio estratégico significativo en Oriente Próximo. Según reporta abc.es, el reino ha abandonado su táctica habitual de contener la influencia iraní a través de aliados regionales para involucrarse directamente en bombardeos conjuntos con Washington.
El Mando Central estadounidense y el Ministerio de Defensa saudí anunciaron la operación simultáneamente. Los ataques se dirigieron contra depósitos de armamento y centros logísticos en el este de Irak, así como contra el cuartel general de las Fuerzas de Movilización Popular en Bagdad. Este grupo paramilitar informó que al menos 20 de sus combatientes murieron y otros 32 resultaron heridos.
Causas del ataque: Drones y misiles balísticos
Washington justificó la ofensiva como una respuesta a más de 30 lanzamientos de drones durante los últimos tres días, dirigidos contra tropas estadounidenses e instalaciones energéticas saudíes. Riad confirmó la interceptación de varios de estos drones en la capital y en el este del país.

La tensión aumentó cuando la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) disparó múltiples misiles balísticos contra tropas estadounidenses en el Medio Oriente. Mientras que el ejército de EE. UU. afirmó que todos los proyectiles fueron neutralizados, medios iraníes reportaron que el objetivo era una base en Jordania en respuesta a acciones agresivas de EE. UU.
El Pentágono ha mantenido una postura de alerta máxima.
Pete Hegseth, Secretario de Defensa de EE. UU., afirmó vía as.com que si era necesario negociar con bombas, lo harían de esa manera.
El giro estratégico de Riad y el acuerdo nuclear
Para Arabia Saudí, la amenaza ha dejado de ser un conflicto ajeno entre Washington y Teherán para convertirse en una cuestión de seguridad nacional. El reino enfrenta una presión creciente por los ataques de los hutíes contra petroleros en el Mar Rojo y la frecuencia de drones lanzados desde Irak que alcanzan su territorio.
Este alineamiento militar ocurre en paralelo a un avance diplomático y tecnológico. La administración de Donald Trump acaba de aprobar un acuerdo de cooperación nuclear civil con Riad, que permitirá al reino desarrollar un programa energético bajo supervisión estadounidense para reducir la dependencia de China y Rusia.
Sin embargo, este pacto tiene una contrapartida política. Según abc.es, Trump ha vinculado la profundización de esta cooperación a que Arabia Saudí reconozca oficialmente a Israel y se una a los Acuerdos de Abraham.
La respuesta de la Guardia Revolucionaria y el Estrecho de Ormuz
Teherán ha respondido elevando la escala de sus amenazas. La Guardia Revolucionaria afirmó haber impactado hasta 18 objetivos vinculados a EE. UU., incluyendo bases en Kuwait y la instalación de la Quinta Flota en Bahréin.
El punto más crítico de la escalada es el flujo energético global. El general Mayid Musaví, comandante de las fuerzas aeroespaciales de la Guardia Revolucionaria, advirtió que la región podría convertirse en un infierno
si EE. UU. intenta hacer inseguro el Estrecho de Ormuz.
- Riesgo Energético: El Estado Mayor iraní ha reiterado la decisión de cerrar completamente el Estrecho de Ormuz.
- Bloqueo Diplomático: Una delegación de Qatar abandonó Teherán este miércoles sin lograr avances en las conversaciones.
- Postura de la Casa Blanca: Donald Trump ha manifestado frustración en el Despacho Oval, asegurando que Irán los está tomando
por tontos
.
Raíces de la rivalidad: De 1979 a la guerra de delegados
El conflicto actual es el síntoma de una lucha por la hegemonía regional que se intensificó tras la Revolución Islámica de 1979. La caída del sah y el ascenso de Ruhollah Khomeini introdujeron una ideología que, según el profesor William Quandt, planteaba que el Islam y la monarquía hereditaria eran incompatibles, un mensaje directo contra la estructura de poder en Riad.

Esta rivalidad ha operado históricamente como una «guerra fría» en el Medio Oriente, donde ambas potencias han financiado ejércitos opuestos y apoyado bandos contrarios en conflictos internos.
A diferencia de la respuesta contenida de Riad tras los ataques a Aramco en 2019, la participación actual en bombardeos directos sugiere que la estrategia de contención ha sido sustituida por una de confrontación abierta. El resultado es una coalición de intereses donde Israel y Arabia Saudí, aunque sin relaciones diplomáticas formales, coinciden en que la expansión de la Guardia Revolucionaria es la principal amenaza para la estabilidad regional.
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