El bombardeo, que afectó a múltiples distritos y destruyó edificios residenciales, intensifica la presión sobre las defensas antiaéreas ucranianas.
Una nueva ofensiva nocturna con misiles balísticos sacudió la capital ucraniana en las primeras horas del sábado, dejando un saldo de al menos nueve personas fallecidas y más de veinte heridas, según confirmaron las autoridades locales. El ataque provocó incendios generalizados, destrozos en la infraestructura civil y el colapso parcial de varios edificios residenciales en distintos puntos de la ciudad.
Impacto en los distritos de Kiev y daños residenciales
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó a través de sus canales oficiales sobre las múltiples explosiones registradas tras la activación de las alertas aéreas.

En el distrito de Solomyanskyi, un edificio residencial de cinco plantas sufrió la destrucción parcial de su estructura tras el impacto de los proyectiles, cobrándose la vida de dos personas y dejando a varios residentes atrapados bajo los escombros. La situación más grave en términos de víctimas mortales se concentró en el distrito de Darnytskyi, donde los equipos de rescate reportaron siete personas muertas y más de una decena de heridos, incluidos niños.
Vecinos de la capital describieron la magnitud de la ofensiva. Kateryna Kravchenko, de 75 años, relató a la prensa que apenas tuvo tiempo de ponerse a salvo en el pasillo de su vivienda, mientras que otra residente comparó el sonido de las explosiones con una lluvia constante de cristales rotos. Las autoridades locales informaron que los servicios de emergencia rescataron a más de un centenar de personas de los inmuebles dañados en toda la ciudad.
Una ofensiva a gran escala y la respuesta militar rusa
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, detalló que las fuerzas rusas emplearon un volumen masivo de armamento durante la jornada, combinando drones y misiles de largo alcance. El mandatario ucraniano cifró en 185 los drones y en 35 los misiles, de los cuales 27 eran de carácter balístico, dirigidos principalmente contra la capital, aunque el impacto también alcanzó a las regiones de Dnipró, Sumi, Járkov y Poltava.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia confirmó la autoría de los ataques, asegurando que las acciones estuvieron dirigidas contra instalaciones de la industria electrónica y de ensamblaje de armamento ucraniano. Moscú sostuvo que los bombardeos buscaron desmantelar plantas de componentes vinculadas a la producción de misiles guiados y sistemas de navegación para vehículos no tripulados.
La urgencia de defensas antimisiles y el debate político en Washington
Ante la escalada de los ataques balísticos, el gobierno de Kiev volvió a reclamar a sus aliados internacionales un incremento inmediato en el suministro de sistemas de defensa aérea. Las autoridades ucranianas señalaron que la escasez de interceptores compatibles con los sistemas estadounidenses Patriot deja a la población desprotegida frente a proyectiles de alta velocidad.
El ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, insistió en que la velocidad en la entrega de escudos antimisiles es determinante para frenar las bajas civiles. En la misma línea, Zelenski recalcó que es precisamente la falta de interceptores lo que anima a Rusia a intensificar este tipo de operaciones sobre zonas urbanas.
En paralelo, la posibilidad de que Estados Unidos autorice a Ucrania la fabricación local de sistemas Patriot sigue sin definirse. Tras insinuaciones previas sobre una posible luz verde, el presidente estadounidense Donald Trump rebajó las expectativas durante una reunión oficial al señalar que aún se encuentran discutiendo el asunto y que se trata de una tecnología compleja de transferir.
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