Sony DADC ha confirmado que la producción de discos físicos en su planta de Thalgau experimentará una caída global del 10 por ciento en 2028, desmintiendo informes previos que apuntaban a un desplome del 90 por ciento. La precisión llega en medio del descontento de los usuarios por el fin de los juegos en disco.
La aclaración de Sony DADC sobre la caída del 10 por ciento en 2028
La división de fabricación de discos de Sony ha salido al paso de los rumores que circulaban en diversos medios sobre el futuro de su planta principal. Las transmisiones iniciales interpretaron erróneamente que la producción se reduciría hasta quedar en una décima parte de su volumen actual.
Ante la magnitud de la desinformación, un portavoz oficial de la filial de fabricación de discos de Sony aclaró la situación para disipar cualquier duda sobre las cifras de la factoría ubicada en Thalgau.

El portavoz de Sony DADC explicó para aclarar y evitar cualquier información engañosa que en dicha declaración Dietmar había anticipado un descenso general del volumen de productos del 10 por ciento, y no una caída que lo redujera hasta el 10 por ciento.
Ese porcentaje de descenso se circunscribe específicamente al año 2028. Desde la compañía no han querido aventurar previsiones sobre el volumen de fabricación para los ejercicios posteriores, remitiendo las consultas relativas a la reposición de existencias directamente al departamento de relaciones públicas de PlayStation.
El fin de los juegos en disco y el debate sobre la propiedad digital
El reajuste de la producción se enmarca en una transición más amplia anunciada el pasado 1 de julio, fecha en la que la empresa confirmó que dejará de fabricar discos físicos para los nuevos títulos a partir de enero de 2028, abriendo la puerta a un modelo plenamente digital tanto en PlayStation 5 como en futuras consolas. No obstante, las copias físicas de juegos lanzados con anterioridad o aquellos programados antes de esa fecha límite seguirán recibiendo tiradas de reposición.

La decisión ha provocado un intenso rechazo en la comunidad de jugadores, reflejado en protestas virtuales, apagones de una semana y mensajes masivos en las emisiones en directo de la compañía. En paralelo, la actualización de los términos de servicio de PlayStation Network ha vuelto a recordar a los usuarios que la adquisición de un juego en formato digital concede únicamente una licencia limitada de uso, reavivando el debate sobre la pérdida de la propiedad tradicional y la dependencia de las plataformas en línea para preservar el ocio electrónico.
El dilema de la fabricación exclusiva y el impacto en la marca
A diferencia de Microsoft, que delega la estampación de discos en fabricantes externos certificados bajo la denominación de Authorised Replicators
a través de su plataforma de socios, Sony centraliza toda su producción a través de Sony DADC sin abrir la tecnología a terceros. Esta exclusividad dificulta que editores especializados en ediciones de coleccionista puedan encontrar vías alternativas de fabricación.

Analistas del sector como Daniel Ahmad señalan que la estrategia responde a un cálculo de negocio orientado a canalizar las transacciones a través de la PlayStation Store, donde los márgenes de beneficio superan con creces a los del comercio minorista tradicional.
Shawn Layden, asesor estratégico y exdirector de SIE Worldwide Studios, señaló que si hacen eso, las cuentas salen y lo entiende, ya que es pura matemáticas, pero planteó cuál es el impacto en la marca y si la gente va a decir que han hecho un buen movimiento o si van a decir que les odian, que dejen de hacer eso, o incluso que a veces dicen que les odian.
Ante el aluvión de críticas, Sony ha implantado en Japón una directriz contra el acoso al personal de atención al cliente, amparada en la normativa legal local, para proteger a sus empleados de los abusos verbales derivados de este conflicto comercial.
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