Nuevos análisis de campo gravitacional revelan que el hemisferio sur de Marte es de 400 a 750 grados Fahrenheit más cálido y parcialmente fundido bajo la superficie que el norte. Este contraste térmico, publicado el 26 de agosto en Nature, ofrece pistas sobre la historia geológica y la antigua hidrología del planeta.
Las diferencias térmicas en el interior marciano
Investigadores han descubierto que el interior del hemisferio sur de Marte es cientos de grados más cálido que la mitad norte, un hallazgo que apunta a una asimetría profunda bajo la superficie del planeta rojo, según informó un artículo publicado el 1 de septiembre. El estudio detalla que la zona austral se encuentra de 400 a 750 grados Fahrenheit por encima de las temperaturas del norte y mantiene zonas parcialmente fundidas en el manto.
Durante años, gran parte del conocimiento sobre el interior marciano provino de los registros sísmicos del módulo InSight de la NASA, que operó cerca del ecuador entre finales de 2018 y finales de 2022. Sin embargo, al depender de una sola estación fija, los modelos asumían tradicionalmente una estructura interna uniforme en todo el globo.
Para superar esta limitación, el equipo científico adoptó una estrategia diferente: aprovechar las oscilaciones estacionales del campo gravitacional del planeta. Estas variaciones ocurren debido a la órbita ovalada de Marte y su eje de rotación inclinado, factores que modifican regularmente la atracción solar.
Dieciséis años de datos orbitales analizados
El equipo de investigación examinó un registro de 16 años recopilado por tres naves espaciales de la NASA en órbita: el Mars Global Surveyor, el Mars Odyssey y el Mars Reconnaissance Orbiter. Las variaciones mínimas en la velocidad de estas sondas permitieron medir los cambios gravitacionales y construir el modelo de la estructura interior.
Los científicos notaron que la asimetría térmica descubierta bajo la corteza sigue de cerca la frontera geográfica que separa las tierras altas y accidentadas del sur de las llanuras bajas del norte. Esta coincidencia refuerza la idea de que la dicotomía hemisférica no es un fenómeno meramente superficial.
Nick Wagner, geocientífico de Brown University, señaló que le sorprendió bastante lo nítido y fiable que resultó ser el análisis al comentar la precisión del modelo generado por el equipo. Añadió que tal vez no deberíamos sorprendernos, ya que Marte parece estar dominado por estas variaciones a gran escala de norte a sur, por lo que tiene sentido que dichas variaciones también se extiendan hacia el manto.
Implicaciones para el pasado acuático y la habitabilidad
Este calor subterráneo desigual podría explicar diversas anomalías detectadas previamente en el planeta. Por ejemplo, la presencia de minerales magnéticos intensos en el sur podría relacionarse con un antiguo campo magnético generado por diferencias térmicas internas. Asimismo, los datos de InSight indicaban que las ondas sísmicas se disipan con mayor velocidad en el sur, un comportamiento coherente con una región más cálida.
Comprender esta separación entre ambos hemisferios resulta fundamental para descifrar los procesos hidrológicos del pasado marciano, incluyendo la formación de cuencas que pudieron albergar agua líquida, de acuerdo con Amirhossein Bagheri, científico planetario de Caltech. La búsqueda de antiguos rastros de vida depende en gran medida de esclarecer cómo funcionaba la hidrología en aquellas épocas.
Hasta el momento, las causas exactas detrás de esta distribución tan desigual del calor interno siguen en debate. Los investigadores manejan principalmente dos hipótesis: un gran impacto que habría provocado la liberación de calor en el hemisferio norte, o un proceso de afloramiento espontáneo que transporta energía desde el núcleo hacia el manto austral.
Comparativa de superficie entre la Tierra y Marte
En paralelo a estos descubrimientos sobre el subsuelo, la comparación entre las dimensiones globales de Marte y la superficie terrestre ofrece una perspectiva singular de la escala planetaria. Un análisis reciente destaca que, a pesar de poseer un radio medio de unos 3.390 kilómetros —poco más de la mitad del terrestre—, el área total de Marte alcanza aproximadamente los 145 millones de kilómetros cuadrados.
Esa cifra equivale de manera aproximada al territorio emergido de los continentes de la Tierra, que abarca cerca de 148 a 149 millones de kilómetros cuadrados. La aparente similitud desconcierta a primera vista, pero responde a una razón geométrica y geográfica clara: los océanos cubren el 71 por ciento de la superficie terrestre, mientras que el Marte actual carece de masas de agua líquida permanentes.

La superficie total de la Tierra ronda los 510 millones de kilómetros cuadrados. Al retirar los océanos, el área de tierra seca representa cerca del 29 por ciento del total, una proporción muy cercana al 28 por ciento que ocupa la superficie íntegra de Marte frente al globo terráqueo.
| Parámetro planetario | Marte | Tierra |
|---|---|---|
| Radio medio aproximado | 3.390 km | 6.371 km |
| Superficie total estimada | ~145 millones de km² | ~510 millones de km² |
| Proporción de agua superficial | Sin agua líquida permanente | 71 por ciento |
| Porcentaje de área terrestre equivalente | ~28 por ciento de la superficie terrestre total | ~29 por ciento de tierra seca emergida |
La propia NASA ya utilizaba comparaciones similares a escala en sus guías de 1984. Sin embargo, los expertos advierten que esto no significa que Marte sea casi tan grande como la Tierra, ya que los fondos oceánicos terrestres siguen formando parte de la superficie del planeta. Si se vaciaran los océanos, la superficie de la Tierra sería más de tres y media veces la extensión de referencia de Marte.
El estado del agua en el Marte moderno
Las condiciones actuales de la atmósfera marciana impiden la existencia de agua líquida estable en la superficie debido a una combinación de baja presión atmosférica y temperaturas reducidas. La presión media se sitúa cerca del punto triple del agua, por lo que cualquier fluido expuesto tiende a congelarse o evaporarse con rapidez.

A pesar de ello, el planeta almacena volúmenes masivos de agua en otros estados. Las capas de hielo permanente del polo norte, los depósitos subsuperficiales en altas latitudes, las heladas estacionales y los minerales hidratados conservan importantes reservas, mientras continúa la investigación sobre posibles acumulaciones líquidas subterráneas profundas.
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