Miles de personas se manifestaron este lunes en Berlín y otras ciudades alemanas para protestar contra la ultraderechista Alternativa para Alemania. La movilización surge tras el histórico resultado electoral de la formación en Sajonia-Anhalt, donde obtuvo un 44,6 por ciento de los votos sin alcanzar una mayoría absoluta para gobernar en solitario.
Las calles cercanas a la Puerta de Brandeburgo en Berlín acogieron este lunes una masiva concentración pacífica en defensa de la democracia, convocada por organizaciones como Campact y el movimiento ecologista Fridays for Future. Los manifestantes respondieron así al resultado histórico de la formación antiinmigración y prorrusa Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales celebradas el domingo.
Mientras la policía estimó la asistencia en unas 5,000 personas, los organizadores calcularon más de 14,000 participantes portando carteles con lemas contra el extremismo.
El triunfo en Sajonia-Anhalt y la aritmética parlamentaria
En Sajonia-Anhalt, la AfD liderada por su candidato regional Ulrich Siegmund se impuso con claridad al conseguir el 44,6 por ciento de los apoyos, superando con creces a sus rivales políticos en el estado federado.
A pesar de su contundente victoria, la formación ultraderechista se quedó con 39 de los 83 escaños del parlamento regional, tres legisladores por debajo de la mayoría absoluta necesaria para formar gobierno en solitario. Ante este escenario, la dirección del partido explora vías para sumar apoyos externos entre los diputados conservadores dispuestos a romper el tradicional aislamiento político.
El único partido que ha mostrado disposición a estudiar posibles entendimientos es la alianza populista de izquierdas BSW, que obtuvo un 5,3 por ciento de los votos y comparte con la AfD su rechazo a la inmigración masiva y a las sanciones impuestas a Moscú. Por su parte, la Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller federal Friedrich Merz retuvo un 17,2 por ciento de los sufragios, mientras Los Verdes obtuvieron un 8,9 por ciento, el Partido Socialdemócrata (SPD) un 9,3 por ciento y La Izquierda (Die Linke) un 8,6 por ciento.
El impacto político sobre el gobierno federal y el muro de contención
El resultado electoral ha supuesto un duro golpe para el liderazgo de Friedrich Merz al frente de la cancillería. El propio mandatario admitió públicamente la gravedad de la situación durante una comparecencia ante los medios de comunicación en Berlín.

Merz descartó tajantemente dimitir de su cargo o modificar el rumbo de su agenda de reformas económicas y de defensa, argumentando que la cohesión de la alianza atlántica y la estabilidad del país constituyen prioridades innegociables frente a la presión rusa. No obstante, el canciller reconoció que el descontento de los votantes refleja el profundo desgaste de los partidos tradicionales.
Desde la perspectiva institucional, el cordón sanitario o cortafuegos establecido por las fuerzas democráticas para impedir cualquier colaboración gubernamental con la ultraderecha afronta su prueba más difícil. Mientras los críticos sostienen que la estrategia de exclusión ha alimentado el discurso victimista de la formación radical, sus dirigentes reclaman normalizar su participación parlamentaria argumentando que el rechazo sistemático vulnera la voluntad expresada por las urnas.
Reacciones internacionales y próximas citas electorales en septiembre
El avance electoral de la AfD en el este de Alemania ha generado inquietud más allá de las fronteras germanas. Gobiernos vecinos como los de Francia y Polonia expresaron su preocupación oficial ante la posibilidad de que una fuerza política de ultraderecha alcance por primera vez el poder ejecutivo a nivel estatal desde la Segunda Guerra Mundial.

La tensión política continuará incrementándose a lo largo del mes, ya que el calendario electoral alemán contempla nuevas citas autonómicas de relevancia el próximo 20 de septiembre.
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