La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao evalúa extender el carril bidireccional del Corredor Azul en la avenida Arequipa. La medida busca consolidar los resultados obtenidos en el tramo piloto actual de 1.5 kilómetros, donde los tiempos de viaje se redujeron notablemente para los más de 70,000 usuarios diarios.
El proyecto implementado por la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) en la avenida Arequipa abrió una nueva etapa en la movilidad urbana de la capital.
Evaluación oficial para extender el carril bidireccional
Las autoridades del transporte analizan la ampliación del tramo de 1.5 kilómetros que actualmente va desde la avenida 9 de Diciembre —Paseo Colón— hasta el jirón Emilio Fernández. El presidente de la ATU, David Hernández, señaló que cualquier expansión requerirá un estudio minucioso debido a la diversidad comercial y residencial de la arteria.
El funcionario añadió que el modelo continuará bajo estrictas mediciones técnicas para evitar afectaciones a la comunidad.
Impacto en los tiempos de viaje y la demanda de pasajeros
Los datos técnicos difundidos por el organismo regulador muestran mejoras significativas en la velocidad comercial de los autobuses. Antes del plan piloto, cruzar el tramo intervenido en hora punta tomaba entre 10 y 12 minutos a una velocidad promedio de 9 kilómetros por hora. Con la nueva segregación, el tiempo de recorrido disminuyó a un intervalo de entre 3 y 5 minutos, mientras que la velocidad escaló a 16 km/h, registrando picos ocasionales de hasta 19 km/h.

En términos de demanda, el servicio del Corredor Azul movilizaba cerca de 70,000 pasajeros diarios en la zona. Tras la habilitación del carril exclusivo, la afluencia creció aproximadamente un 5%, superando los niveles previos. Para la entidad, este incremento refleja que la reducción en los tiempos de traslado hace que el transporte masivo resulte más atractivo frente a otras opciones de movilidad.
Protestas de colectiveros y congestión en vías alternas
No obstante los balances positivos de la administración, la reorganización vial desató tensiones con conductores particulares y transportistas informales. Gremios de colectiveros y taxistas protagonizaron protestas y plantones en rechazo a las restricciones, argumentando que la medida desplaza el tráfico hacia rutas aledañas como las avenidas Petit Thouars y Salaverry.

Durante los primeros días del esquema, se observaron filas vehiculares intensas en las calles que canalizan el desvío hacia el norte y el sur. Mientras algunos automovilistas destacaron la fluidez obtenida dentro de la avenida Arequipa, otros criticaron los rodeos obligatorios y el impacto en sus tiempos de traslado.
La Policía Nacional del Perú intervino en diversas movilizaciones para despejar la arteria tras interrupciones al tránsito. Por su parte, la ATU mantiene orientadores en los nuevos paraderos de la berma central para guiar a los pasajeros en su proceso de adaptación.
Planes de expansión hacia otras avenidas de Lima y Callao
El éxito operativo del proyecto en la avenida Arequipa impulsa a la ATU a proyectar intervenciones similares en otros corredores viales de la capital.
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