El presidente estadounidense Donald Trump instó este domingo al mandatario ucraniano Volodímir Zelenski a detener los ataques contra las refinerías de petróleo rusas, advirtiendo que tales operaciones agravan la escasez global de diésel. La declaración surge mientras se intensifica un intercambio de drones entre Moscú y Kiev en múltiples frentes.
Las demandas de Washington y el impacto en el mercado global del diésel
Ataques nocturnos y daños en instalaciones petroleras clave de Rusia
Mientras se multiplican las llamadas diplomáticas para contener las hostilidades económicas, el conflicto en el terreno mantiene su intensidad. Rusia lanzó un operativo con drones de ataque contra territorio ucraniano, golpeando Odesa, mientras que los drones ucranianos alcanzaron refinerías de petróleo en la república rusa de Tartaristán y en la región de Krasnodar, a cientos de kilómetros del frente. La Fuerza Aérea de Ucrania indicó que 409 de los drones fueron derribados o suprimidos. Kyiv sostiene que su campaña de ataques de largo alcance contra la industria petrolera y de gas de Rusia financia y alimenta directamente la guerra de Moscú, habiendo afectado refinerías y contribuido al racionamiento de combustible en partes de Rusia a pesar de su estatus como importante exportador de petróleo y gas, incluyendo ataques recientes en Nizhnekamsk, un importante complejo de refinación.

En respuesta, las fuerzas ucranianas continuaron su ofensiva contra centros industriales y de refinación situados a cientos de kilómetros de la frontera. Entre los puntos alcanzados destaca la república rusa de Tatarstan, donde un ataque con drones en Nizhnekamsk causó la muerte de dos civiles e hirió a 14 personas, según informes oficiales. Asimismo, las fuerzas ucranianas atacaron una refinería de petróleo en Slavyansk-on-Kuban en Krasnodar en el marco de su campaña contra la infraestructura energética. Por su parte, Kiev amanece bajo un manto de humo negro después de otra noche de bombardeos rusos, marcando el fin de la tregua aérea de tres días decretada por la visita de los emisarios de Trump. Miles de vecinos de la capital ucraniana se dirigieron a los metros durante la noche tras las advertencias de un posible ataque ruso con misiles recibidas en la tarde del lunes, generando incertidumbre y tensión entre los civiles antes de que sonaran las alarmas antiaéreas. Los habitantes de Kiev son conscientes de que las fuerzas ucranianas sufren la escasez de sistemas de defensa aérea desde hace meses, elevando la presión psicológica de una población que se adentra en el quinto otoño de guerra a gran escala. El alcalde Vitaly Klitschko informó que al menos dos personas murieron como consecuencia del ataque y 16 resultaron heridas, de las cuales tres se encuentran hospitalizadas, mientras que el Ejército ucraniano indicó que Moscú atacó la capital y su región con 32 misiles de crucero y 166 drones Shahed.
Perspectivas diplomáticas y la disputa territorial como obstáculo central
En el plano diplomático, el futuro de las negociaciones sigue condicionado por los acontecimientos en el terreno y los llamamientos internacionales a detener los ataques contra instalaciones de diésel. El presidente Trump reiteró que las gestiones buscan evitar que continúe la destrucción de la capacidad de refinación rusa debido al impacto global en los precios. No obstante, las autoridades de Kiev defienden la legitimidad de sus ataques a la infraestructura petrolera de Moscú como un elemento crucial de su estrategia militar para frenar la ofensiva que Rusia mantiene por más de cuatro años en territorio ucraniano.
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