La agrivoltaica combina cultivos y ganado con paneles solares, uniendo la mitigación climática y la adaptación agrícola. Aunque Europa podría superar sus objetivos solares de 2030 usando solo el 1 % de su tierra agrícola, esta práctica global representaba menos del 1 % de la capacidad solar mundial a mediados de 2025.
Tradicionalmente, los parques solares son lugares silenciosos, con la única excepción del leve zumbido de los inversores. Sin embargo, en aproximadamente uno de cada diez parques solares de Estados Unidos, un sonido distinto resuena entre los campos: balidos de ovejas. Permitir que estos animales pasten bajo los paneles solares forma parte de una estrategia en auge conocida como agrivoltaica, según DW.
Esta práctica consiste en cultivar o permitir que el ganado paste junto a instalaciones de energías renovables. Las ventajas abarcan tanto a la producción energética como al sector agrícola, enfrentado a un estrés térmico cada vez mayor a causa del cambio climático.
Beneficios para los cultivos y la producción de energía solar
Para los animales, la instalación ofrece sombra adicional. Para los cultivos, los paneles actúan como protectores frente a las condiciones meteorológicas adversas y canalizan agua hacia las plantas, generando microclimas más frescos y húmedos que pueden incrementar el rendimiento agrícola. Entre las especies que prosperan bajo estas estructuras se encuentran cultivos tolerantes a la sombra como bayas, uvas, tomates, duraznos y pimientos, aprovechando en ocasiones las estructuras de acero de los paneles como soportes.
No obstante, la humedad también presenta riesgos al propiciar la aparición de enfermedades en las plantas. Por otro lado, los propios paneles se benefician de la convivencia.
Si debajo de los paneles solares hay concreto u otro material similar, la eficiencia será menor que si hay, por ejemplo, plantas que transpiran y enfrían la superficie del terreno.
Carl Bernacchi, profesor de Biología Vegetal y Ciencias de los Cultivos de la Universidad de Illinois Urbana-Champaign
Los orígenes y el papel clave de la ganadería ovina en Estados Unidos y China
La idea de combinar agricultura y energía solar se remonta a 1981, año en que dos científicos alemanes publicaron un artículo titulado Kartoffeln unter dem Kollektor
(Papas bajo el colector
). No obstante, el primer proyecto piloto no arrancó hasta 2004 en Japón, un territorio con limitaciones de espacio preocupado por equilibrar la expansión solar y la protección de sus suelos agrícolas.
Existen tres tipos principales de agrivoltaica: horizontal, vertical e integrada. En la modalidad horizontal, los paneles miran directamente al cielo; en la vertical, se disponen en largas filas perpendiculares al suelo; y la integrada se instala habitualmente sobre invernaderos. Por otro lado, ovejas pastan bajo paneles solares en la provincia de Guizhou, en el suroeste de China.

En Estados Unidos, las ovejas han demostrado una compatibilidad notable con la infraestructura solar. Al ser más pequeñas que el ganado vacuno o las cabras y más fáciles de manejar, se desplazan sin dificultad bajo los equipos sin dañarlos. Además, su estiércol fertiliza el suelo y reduce la necesidad de usar herbicidas.
Si observamos la industria ovina, esto ha supuesto un verdadero cambio de paradigma: en lugar de tener que pagar para alquilar tierras donde puedan pastar sus animales, ahora les pagan por hacerlo.
Kinzer
Esta inversión en la lógica económica representa una gran oportunidad para la industria ovina estadounidense, que arrastra dificultades prácticamente desde la Segunda Guerra Mundial.
Desafíos de adopción y perspectivas climáticas
A pesar del potencial de la agrivoltaica frente al cambio climático —al combinar la mitigación mediante la reducción de emisiones con la adaptación a un planeta más cálido—, la práctica sigue en una fase inicial.
En Europa, implementar la agrivoltaica en tan solo el 1 % de las tierras agrícolas disponibles permitiría al continente superar sus objetivos solares para 2030. Sin embargo, la adopción global avanza con lentitud: a mediados de 2025, la capacidad mundial de agrivoltaica se situaba en 18,4 gigavatios, lo que representa menos del 1 % de la capacidad solar total del planeta.
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