A diez años de la tragedia aérea que cobró 71 vidas, la delegación del Chapecoense regresó al Cerro Gordo en La Unión, Antioquia. El club brasileño participa en una emotiva agenda de memoria que incluye la develación de un monumento, la visita de sobrevivientes como Hélio Neto y un amistoso contra Atlético Nacional.

Delegación del Chapecoense en el vuelo 2933 de LaMia
Bajo una lluvia persistente y temperaturas bajas que recordaban la noche del siniestro, la nueva generación de futbolistas del Chapecoense volvió al lugar donde la historia del club cambió para siempre. La delegación brasileña llegó a territorio antioqueño para cumplir con una serie de actos solemnes organizados a pocos meses de cumplirse el décimo aniversario del accidente del vuelo 2933 de LaMia, ocurrido el 28 de noviembre de 2016. El aniversario número 10 del siniestro aéreo de la aerolínea Lamia —en el que viajaban los futbolistas del plantel brasileño Chapecoense, quienes se dirigían a disputar frente al Atlético Nacional la final de la Copa Sudamericana 2016— se cumplirá el próximo 28 de noviembre.
Ceremonia y homenaje en el Cerro Gordo de La Unión
El viernes, los jugadores del plantel actual, directivos e invitados especiales ascendieron hasta la parte alta del Cerro Gordo, en la vereda Pantanillo del municipio de La Unión. En el sitio se descubrió un monumento enchapado en mármol negro con leyendas alusivas al momento histórico, además de izar las banderas de Chapecoense, La Unión y Brasil. La marcha de los asistentes partió desde el parque Chapecoense hacia el punto del homenaje, donde tuvo lugar un acto que contempló una plegaria espiritual por los fallecidos en el siniestro y la revelación oficial del Memorial Monolito de Chapecoense. Las cruces marcadas con los nombres de cada una de las víctimas fatales del siniestro aéreo, ubicadas en el sector donde quedó la cola del aparato, constituyeron la primera imagen que presenció la delegación.

Hélio Neto en el Cerro Gordo de La Unión
El exfutbolista brasileño llegó a la capital antioqueña con una mezcla de emociones. Para él, reencontrarse con la gente de Nacional significa, ante todo, una demostración de afecto y reconocimiento por un vínculo que rebasó los límites del balompié. El exfutbolista recordó el esfuerzo que implicó llegar a disputar aquella final de la Copa Sudamericana y agradeció el cariño recibido en Colombia durante estos diez años.

“Para mí, hoy es un sentimiento de mucho cariño, mucho amor recibido y estoy feliz de estar aquí”
Hélio Neto, exfutbolista y sobreviviente del Chapecoense
La programación conmemorativa abarcó asimismo la entrega de una placa de honor por parte del cónsul de Brasil en Medellín, sumada a los tributos organizados por diversas instituciones bajo la coordinación de dicha oficina consular. Del 24 al 27 de septiembre se llevarán a cabo las actividades orientadas a fomentar la integración entre ambos países, regiones y municipios.
Agenda de integración y el Partido de la Amistad Eterna en Medellín
Las actividades conmemorativas comenzaron desde la llegada del equipo en horas de la tarde del jueves 24 de septiembre al Aeropuerto Internacional José María Córdova de Rionegro, donde estarán los funcionarios de la concesión Airlplan. Con motivo del décimo aniversario del siniestro aéreo sufrido por el club brasileño en Colombia, el Atlético Nacional inauguró este viernes un mural conmemorativo dedicado al Chapecoense en su sede deportiva. En el mural aparecen la palabra ‘Hermandad’ y la frase ‘Por siempre’, así como una imagen de futbolistas de los dos equipos abrazados de espaldas, los escudos de los dos clubes y el trofeo de la Copa Sudamericana de 2016, entregado al Chapecoense tras la tragedia.

El momento central de la visita deportiva quedó fijado para este sábado en el estadio Atanasio Girardot de Medellín; allí, el conjunto de Chapecoense disputará un encuentro de homenaje por el trágico suceso de 2016 —ocurrido en las inmediaciones de Medellín cuando la expedición brasileña volaba a Colombia para afrontar el choque de ida de la final de la Copa Sudamericana frente al Atlético Nacional—, precisamente en el mismo escenario donde hace 10 años debía jugarse el partido definitivo por el título de la Copa Sudamericana entre ambos conjuntos.
Esta travesía va mucho más allá de arribar a un destino o jugar un encuentro deportivo; se trata asimismo de un reencuentro con la memoria colectiva.
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