Asesinato de Paquito González, primer mártir pionero

Hace 93 años, el 29 de septiembre de 1933, las calles de La Habana se convirtieron en escenario de violencia durante el histórico recibimiento de las cenizas de Julio Antonio Mella. En medio de los disparos contra la multitud, el joven pionero Paquito González fue abatido mientras portaba una pancarta de protesta.

El triste episodio ocurrió en una jornada marcada por la tensión política. El Partido Comunista había convocado al entierro de las cenizas del luchador revolucionario Julio Antonio Mella, a quien el dictador Gerardo Machado había ordenado asesinar en México en enero de 1929. Elementos reaccionarios dentro del Ejército, encabezados por el entonces coronel Fulgencio Batista, intentaron sabotear el acto popular y lanzaron sus fuerzas represivas a la calle para contener a la multitud que desafiaba la prohibición.

La marcha desafiante y el trágico desenlace en La Habana

Las cenizas de Julio Antonio Mella habían llegado a Cuba procedentes de México el 27 de septiembre de 1933, de acuerdo con los registros históricos. Minutos antes de sacar la urna para depositarla cerca de la Universidad de La Habana, los organizadores resguardaron a los niños en una casa cercana para evitar peligros. Sin embargo, Paquito González decidió unirse a la columna de manifestantes.

Paquito González, el primer pionero mártir de Cuba

El adolescente cursaba el sexto grado y era el menor de cinco hermanos. A pesar de su corta edad, leía con avidez la prensa diaria y textos políticos, participando activamente en la clandestina Liga de los Pioneros. Antes de salir de su hogar, intentando disuadirlo sin éxito, su madre escuchó su firme determinación.

Yo soy pionero y mi deber es

Paquito González, vía Radiosanctispiritus

Llevaba un brazalete de la Liga de Pioneros, un sellito con la imagen de Mella en el pecho y una pancarta propia.

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Cuando la marcha avanzaba a la altura de la calle Reina y el Parque de la Fraternidad, tras las palabras de despedida del dirigente Rubén Martínez Villena, edificios aledaños fueron el origen de una repentina balacera. Los disparos alcanzaron y mataron a varios participantes. Paquito cayó abatido de manera instantánea con el cráneo destrozado por las balas, convirtiéndose en el primer mártir de los pioneros cubanos mientras alzaba un cartel con la consigna ¡Abajo el imperialismo!.

Legado y memoria en la Organización de Pioneros José Martí

Al día siguiente, el 30 de septiembre de 1933, su entierro se llevó a cabo de forma modesta. Sus restos fueron depositados en el Cementerio de Colón de La Habana, donde la Revolución construyó posteriormente un pequeño obelisco en su honor. Diversas escuelas en todo el país llevan hoy su nombre para recordar su valentía.

A la distancia de 93 años, el ejemplo de aquel niño genera tributo diario en las nuevas generaciones. Su sentido del deber patriótico constituye un paradigma fundamental para la Organización de Pioneros José Martí, cuyos integrantes reafirman su compromiso con la historia patria, tal como detalla la crónica histórica sobre su vida y legado.

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