Un abogado de 48 años y su esposa, farmacéutica de 41, han experimentado un cambio inesperado en sus aficiones. Tras una victoria en un torneo a finales de diciembre, el esposo, un apasionado jugador de shogi (ajedrez japonés), ha abandonado por completo la práctica de este juego. La razón, según se informa, es simplemente el aburrimiento.
El interés por el shogi surgió durante un viaje a Tokio en invierno de 2024. Durante aproximadamente un año, la vida del abogado estuvo centrada en este juego, con un progreso notable que lo llevó de un nivel de 14 kyu a un nivel equivalente a 1 dan (nivel 1) en competiciones locales.
Esta dedicación incluía el visionado de contenido de shogi en YouTube, la lectura de libros especializados, la asistencia regular a clases (tres o cuatro veces por semana), la participación en torneos y la frecuente visita a la sala de shogi. Sin embargo, esta intensa actividad cesó abruptamente.
Aunque las razones exactas son desconocidas –si se trata de una pérdida de interés tras alcanzar un cierto nivel, la percepción de la dificultad de llegar a ser un jugador profesional, o simplemente un período de desánimo–, lo significativo es que la decisión de dejar el juego fue tomada voluntariamente por el propio abogado. Este hecho ha sido valorado positivamente, ya que refleja la capacidad de la familia para apoyar las aficiones de sus miembros y reconocer el potencial del hijo.
