Un reciente estudio científico ha revelado que participar en actividades mentales como leer, escribir o aprender un nuevo idioma podría reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer hasta en un 40 por ciento, e incluso retrasar su aparición por varios años.
Según los resultados de la investigación, publicada en la revista Neurology de la Academia Americana de Neurología, la estimulación intelectual continua desde la infancia hasta etapas avanzadas de la vida juega un papel fundamental en el fortalecimiento de la salud cognitiva y la disminución de las posibilidades de deterioro mental.
La investigadora principal, Andrea Zammit, del Centro de Investigación del Alzheimer “Rush”, explicó que la exposición prolongada a entornos intelectualmente estimulantes es un factor influyente en la protección del cerebro a medida que se envejece.
El estudio involucró a 1939 participantes de alrededor de 80 años que no presentaban demencia al inicio de la investigación y fueron seguidos durante aproximadamente 8 años.
Durante este período, 551 personas desarrollaron la enfermedad, mientras que 719 más mostraron síntomas de deterioro cognitivo leve.
Los resultados revelaron que los participantes que mantuvieron un alto nivel de actividad mental a lo largo de sus vidas desarrollaron la enfermedad aproximadamente 5 años después en comparación con aquellos que no lo hicieron.
La demencia, de la cual el Alzheimer es la forma más común, representa uno de los mayores desafíos de salud a nivel mundial. Ante la falta de una cura definitiva, la prevención a través de estilos de vida saludables y la estimulación mental continua se posiciona como una de las estrategias más importantes para combatir la enfermedad.
