Una nueva revisión demuestra mediante ADN antiguo y restos arqueológicos que los primeros humanos llegaron a América entre 14.000 y 20.000 años atrás, cuestionando las teorías tradicionales y contrastando con huellas halladas en Nuevo México.
Pisadas en Nuevo México y datos genéticos
Durante la última edad de hielo, los primeros pobladores caminaron por el borde fangoso de un lago en lo que hoy es el Parque Nacional White Sands, en Nuevo México. Sus pisadas quedaron grabadas en el barro de yeso. Investigaciones publicadas en Science Advances fechan estas marcas entre 23.000 y 21.000 años atrás.
El registro genético cuenta otra historia. Una revisión científica dirigida por Bethany Potter y Savannah Hay de la Universidad de Kansas analiza datos genéticos y arqueológicos. Fue publicada de forma anticipada para la edición de diciembre de 2026 en la revista Current Opinion in Genetics & Development. Los datos del ADN indican que la llegada de los humanos a las Américas se produjo con mayor probabilidad entre 14.000 y 20.000 años atrás.
Cronologías y la cultura Clovis
Durante gran parte del siglo XX, la arqueología defendió la teoría Clovis First
. Sostenía que los primeros pobladores llegaron hace aproximadamente 13.500 años cruzando un corredor libre de hielo desde Siberia hasta Alaska. Las pisadas de White Sands rompieron ese esquema.
La discrepancia entre los rastros físicos y el ADN responde a varias hipótesis. Los autores del estudio sugieren que las poblaciones más tempranas pudieron pertenecer a linajes que no dejaron descendientes supervivientes o que aún no han sido muestreados.

Los ancestros de los nativos americanos actuales se dividieron en grupos del norte y del sur hace unos 15.500 años. Esto confirma que ya estaban en el continente antes de esa separación.
Bethany Potter y Savannah Hay señalaron según Fox News: «Los datos genómicos nos muestran que la dinámica del poblamiento de las Américas fue bastante diferente; en un momento dado, un pequeño grupo de personas debió de entrar en los continentes americanos completamente desprovisto de otros humanos».
Cambios ambientales severos en White Sands
Nuevos análisis sedimentarios en White Sands revelan las condiciones extremas a las que se enfrentaron aquellos grupos humanos. Los científicos combinaron firmas geoquímicas y polen fósil para reconstruir el clima. La temperatura media era de unos 50 grados Fahrenheit (diez grados Celsius), unos cuatro grados menos que la actual.
Los datos muestran que el paisaje pasó de un bosque de coníferas a estepas de artemisa y robles.

El lago Otero experimentaba drásticas fluctuaciones en su nivel de agua debido a cambios climáticos globales vinculados al calentamiento registrado en testigos de hielo de Groenlandia.
Jessica Tierney indicó según la Universidad de Arizona News que «esto nos dice que los cambios locales en la aridez en White Sands fueron bastante grandes y siguieron los cambios climáticos globales».
Incertidumbres en el poblamiento americano
Persisten importantes incógnitas sobre las rutas exactas y las fechas precisas de las divergencias de población. Los autores señalan que «el momento y la ubicación geográfica de los eventos clave de divergencia mencionados anteriormente siguen siendo inciertos».
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