Investigadores de la Universidad de Aarhus han desarrollado una microestructura de ADN, inspirada en los bacteriófagos, capaz de entregar moléculas terapéuticas directamente a las células, evitando las defensas celulares que normalmente hacen que los tratamientos sean ineficaces. Esta innovadora estructura de ADN, descrita como una ‘aguja’, supera una limitación importante en la medicina moderna: la tendencia de las sustancias que ingresan a una célula a quedar atrapadas en compartimentos llamados endosomas, perdiendo su efectividad.
La ‘aguja’ de ADN funciona de manera similar a los bacteriófagos, virus que infectan bacterias inyectando material genético en las células. Sin embargo, a diferencia de los virus naturales, esta versión artificial no transporta material genético, sino que puede cargarse con moléculas personalizadas y programarse para dirigirse a tipos de células específicos, entregando su carga directamente al interior de la célula.
La estructura está diseñada con anticuerpos que se unen a receptores HER2 en la superficie celular, y moléculas de colesterol que facilitan la inserción de la ‘aguja’ en la membrana celular. Una vez dentro del citoplasma, un enlace se rompe gracias a la glutatión, liberando la carga terapéutica, mientras que un tinte adherido a la base de la ‘aguja’ permite rastrear su estructura.
Este avance podría abordar el desafío existente de que solo un pequeño porcentaje de terapias basadas en oligonucleótidos alcanzan sus objetivos celulares.
