Se suele decir que la nostalgia juega malas pasadas y que lo que antes nos parecía increíble ahora puede no serlo tanto. Sin embargo, hay juegos legendarios a los que nada de esto afecta y un buen ejemplo de ello es el mítico Age of Empires II. A punto de cumplir 30 años, gracias a su fantástica Definitive Edition, está viviendo una nueva edad dorada que no parece tener fin, pues se siguen publicando nuevos contenidos que amplían la experiencia de juego con más civilizaciones, campañas históricas y otras mejoras. Y precisamente de esto hablamos hoy, ya que el icónico juego de Ensemble Studios acaba de estrenar una nueva expansión que nos transporta a la Sudamérica medieval del siglo XV, con sus guerras, personajes históricos y culturas únicas.
Bajo el nombre de The Last Chieftains, lo más destacado de este nuevo contenido es que no solo se añaden tres nuevas civilizaciones jugables a Age of Empires II, sino que cada una de ellas cuenta con su propia campaña, presentando novedades importantes en la forma de progresar a través de ellas. Una adición que, personalmente, espero que inspire a otros juegos actuales a adoptar un estilo similar.
Tú decides el rumbo de tu campaña en The Last Chieftains
En lugar de un enfoque lineal, como suele ser habitual en el género, estas tres nuevas campañas ofrecen la posibilidad de tomar decisiones que afectarán al curso de las misiones, a tus enemigos o al tipo de tropas y tecnología disponibles. Si bien cada campaña consta de cinco misiones, los cambios que estas decisiones introducen son notables e importantes, lo que aumenta considerablemente la rejugabilidad. No duplica el número de escenarios posibles, pero sí proporciona un incentivo para volver a jugarlas y ver si eres capaz de superarlas con un enfoque diferente.
En un juego que se basa en campañas históricas, resulta sorprendente que Microsoft (u originalmente la ya extinta Ensemble Studios) no hayan considerado esta mecánica antes. Quizás la mentalidad de la época era evitar confundir al jugador con múltiples opciones de juego, pero considerando el interés actual por la rejugabilidad, es un elemento que distingue a The Last Chieftains de cualquier otra expansión de la saga.
La rejugabilidad de las campañas es algo que distingue a The Last Chieftains de cualquier otra expansión de la saga
Otra novedad importante es la posibilidad de jugar con unidades heroicas. Si bien en la mayoría de las campañas de Age of Empires siempre hemos tenido una unidad singular más poderosa que las demás (William Wallace, El Cid, Juana de Arco, Saladino, Pachacútec…), estas solían ser simplemente versiones mejoradas de un caballero, infantería regular o cualquier otro tipo de unidad. Los tres héroes de estas nuevas campañas –Lautaro, Arariboia, y Pacanchique– tienen habilidades pasivas que potencian a tus otras tropas. Además, si caen en combate, pueden “resucitarse” en el centro urbano, lo que será crucial en algunas de las misiones más desafiantes.
Y no solo los héroes poseen poderes; otros personajes secundarios que podemos reclutar también otorgan ventajas a nuestras tropas, e incluso algunos adversarios también disfrutan de esta novedad. Sin embargo, a pesar de lo novedoso y atractivo de las nuevas campañas narrativas y con múltiples decisiones, las expansiones de Age of Empires siempre se han caracterizado por los nuevos escenarios y civilizaciones que ofrecen como opciones jugables, y aunque las tres nuevas pertenezcan a la misma familia, presentan muchas más opciones de las que aparentan.
Nuevos estilos de juego, y mapas con peligros
Si bien los escenarios de América del Sur pueden parecerse un poco a los de América Central que vimos en la primera expansión de Age of Kings, Microsoft ha dotado a estas nuevas ubicaciones con novedades. Los territorios más al sur del continente poseen mucha más fauna que en otros mapas, y también son más peligrosos.
The Last Chieftains es una muestra de que un juego tan decano como Age of Empires II aún tiene mucho que ofrecer
Destacan, por ejemplo, las serpientes y los jaguares, que hacen que la exploración sea desafiante. Si envías a un trabajador o a una única tropa a reconocer el mapa, seguramente morirá no por encontrar al enemigo, sino por el ataque de alguno de estos NPC. Los recursos tampoco han variado mucho, para no romper el equilibrio que ya conocemos con los “cuatro elementos básicos” (comida, madera, oro y piedra). Pero, como suele ocurrir, son las novedades de las civilizaciones las que modifican la forma de aprovecharlos mejor.
Todas ellas comparten una novedad común: el edificio Asentamiento. Es un híbrido entre un almacén de alimentos con el que puedes construir granjas, un cuartel con el que entrenar algunas tropas, y un punto de entrega del resto de recursos (madera, piedra y oro). Además, las tecnologías que permiten agilizar la recolección de los recursos se investigan en él. Pero, precisamente por ser un edificio tan versátil, tiene un coste de construcción elevado, por lo que no puedes construir muchos sin que tu economía se resienta.
Igualmente, sigues necesitando construir el resto de edificios militares y de desarrollo para llevar a cualquiera de las nuevas civilizaciones a su máximo nivel de optimización. Empezando por los Mapuches, una civilización amerindia que se especializa en caballería y contraataque. Sus aldeanos se especializan en la producción de comida y sus asentamientos entrenan lanceros y guerrilleros. Su infantería es la que mejor escala con el avance por las edades y tienen la mejor línea de visión. Están pensados para un estilo de juego agresivo porque sus unidades montadas consiguen +3 de oro por unidad militar derrotada, y pueden revelar los castillos de los otros jugadores.
Después tenemos a los Tupis, cuyo punto fuerte son las unidades de arqueros. Económicamente están pensados para un juego más defensivo. Empiezan las partidas con 25 más de cada recurso y sus unidades devuelven un 15% de su coste en recursos al morir. Son algo más débiles al principio que las otras civilizaciones, pero las mejoras de sus galerías de tiro y cuarteles cuestan la mitad de comida, y sus aldeanos pueden guarecerse en los asentamientos y no solo en el centro urbano. Por último, sus edificios defensivos -como torres y castillos- amplían tu espacio de población a +10 cada uno.
Finalmente, los Muiscas ocupan un nicho intermedio entre las otras dos. Pueden avanzar muy rápidamente de edad y sus asentamientos hacen las veces de centros de sanación para sus tropas. Aunque sus ejércitos se basen en unidades a distancia y monjes, los primeros tienen más armadura que los de las otras civilizaciones, y sus monjes recuperan fe más rápido. Se equilibran siendo los más caros de producir, pero al mismo tiempo se entrenan más rápido y su bonificación como civilización es que pueden extraer un 15% más de oro de dicha fuente de recursos.
En definitiva, The Last Chieftains no sólo es una muestra de que un juego tan decano como Age of Empires II aún tiene mucho que ofrecer, también demuestra que lo clásico no tiene por qué estar reñido con la innovación, en referencia a las novedades de su campaña. Esperemos que futuras actualizaciones del juego sigan esta línea. Si te interesa y estás disfrutando de la edición definitiva del juego, es una excelente adición que puedes conseguir en Steam o en la Microsoft Store por 20 euros.
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