La industria del entretenimiento china está experimentando una revolución impulsada por la inteligencia artificial. La productora Youhug Media ha presentado a sus dos nuevos actores virtuales, Qin Lingyue y Lin Xiyan, quienes protagonizarán la serie de microdramas “The Qinling Bronze Occult Chronicles”, una producción de 60 episodios de entre 2 y 3 minutos de duración que explora viajes en el tiempo a la China de la Edad de Bronce.
Los personajes, que ya cuentan con perfiles en las plataformas Douyin (la versión china de TikTok) y Xiaohongshu, compartirán actualizaciones sobre la serie y fragmentos de sus “vidas” virtuales, interactuando con los fans como lo harían celebridades convencionales.
Sin embargo, el anuncio no ha estado exento de polémica. Usuarios en redes sociales han señalado el parecido de Qin Lingyue con el actor Zhai Zilu, y de Lin Xiyan con las actrices Zhao Jinmai, Zhang Zifeng y Liang Jie, lo que ha generado preocupación sobre el impacto de la IA en los profesionales del sector audiovisual.
Un comentario ampliamente compartido en Weibo reflejaba esta inquietud: “Detrás del desempleo de una sola celebridad, hay todo un grupo de trabajadores que podrían perder sus empleos: extras, camarógrafos, personal de iluminación, catering, equipos de postproducción, maquilladores, técnicos de escenario, y así sucesivamente”.
Ante la controversia, un representante anónimo de Youhug Media declaró a medios locales que las imágenes de los actores de IA fueron generadas “sin copiar ni utilizar los rasgos faciales de ningún individuo real”. Esta declaración llega después de que dramas similares, que utilizaban IA para replicar al actor Xiao Zhan, fueran retirados o modificados tras la crítica pública.
Expertos legales, como Chen Yanhong, vicepresidenta de Beijing DeHeng Law Offices, advierten sobre los riesgos legales asociados al uso de IA que se asemeja a celebridades reales, incluyendo posibles infracciones de los derechos de imagen. Incluso en el caso de personajes generados por IA, la identificación de un individuo específico en la imagen podría constituir una violación del Código Civil chino.
La iniciativa también ha recibido críticas de figuras destacadas del mundo del espectáculo. El actor Feng Yuanzheng, presidente del Beijing People’s Art Theatre, expresó: “Las lágrimas de un personaje de IA están dibujadas, pero mis lágrimas fluyen de mi propio cuerpo”. Subrayó que, a diferencia de la IA, “lo que los actores realmente necesitan es cultura y el peso acumulado de la experiencia de vida”.
El auge de los microdramas con actores de IA es notable: representaron casi el 40% de los 100 dramas cortos animados más populares en enero de este año, un aumento significativo desde menos del 10% hace un año. El mercado de estos contenidos en China alcanzó los 100 mil millones de yuanes (aproximadamente 14.5 mil millones de dólares) el año pasado, superando incluso los ingresos de taquilla del país.
