El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, ha criticado tanto los ataques “unilaterales” de Israel y Estados Unidos contra Irán como los posteriores lanzamientos de misiles iraníes contra diversos países de Oriente Próximo. En una entrevista concedida a Euronews este lunes, Albares hizo un llamamiento a la “desescalada” y al retorno de las negociaciones diplomáticas para evitar un conflicto cuyas consecuencias son impredecibles.
Albares rechazó las críticas vertidas por el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, quien acusó al Gobierno español de alinearse con “todos los tiranos del mundo”. El ministro español calificó estas acusaciones de “ridículas y absurdas”, reafirmando el compromiso de España con una política exterior coherente, basada en la democracia, el derecho internacional y los principios de las Naciones Unidas, siempre en favor de la paz y en contra de la guerra.
“Defendemos esta postura en todas partes, en Gaza, Oriente Próximo, Venezuela, Groenlandia, Ucrania…”, declaró Albares, destacando la consistencia de la posición española en el escenario internacional. “Tenemos una voz coherente en el mundo que todo el mundo reconoce y seguiremos así, le guste o no a quien sea”, añadió.
Albares recordó que España siempre ha condenado las violaciones de los derechos humanos perpetradas por el régimen iraní contra su propia población. Sin embargo, insistió en que la acción unilateral de Estados Unidos e Israel carece de respaldo en la Carta de las Naciones Unidas y en el derecho internacional, lo que supone una escalada en la región con consecuencias imprevisibles. Como ejemplo, mencionó los “injustificados ataques de Irán a muchos países de la región, que condenamos claramente”. Expresó su preocupación por la extensión del conflicto a Líbano y la creciente inestabilidad regional.
En este contexto, Albares afirmó que la Unión Europea y España deben actuar como “la voz de la razón”, buscando un equilibrio en la situación y promoviendo la desescalada, la diplomacia y la negociación. “Con violencia no habrá paz, ni democracia, ni estabilidad”, subrayó, reiterando el llamamiento a una vuelta a las negociaciones. Instó a los Veintisiete a utilizar sus canales diplomáticos y unirse a las “voces del mundo que creen que la guerra no debe ser una forma de llevar a cabo la política exterior”, concluyendo que España debe “seguir siendo voz de la razón”.
