Un estudio multinacional indica que el desafío oral directo (DOC, por sus siglas en inglés) es una estrategia segura y eficaz para identificar a los pacientes hospitalizados que realmente padecen una alergia a la penicilina, según informaron investigadores en la revista Clinical Infectious Diseases.
La investigación, llevada a cabo por el Grupo de Estudio de la Red Internacional de Naciones de Alergia a los Antibióticos (iNAAN) en 40 hospitales de ocho países, tuvo como objetivo evaluar prospectivamente la seguridad y efectividad del DOC en pacientes internados dentro de hospitales que ya contaban con un programa de eliminación de etiquetas de alergia a la penicilina.
A nivel global, aproximadamente el 10% de las personas tienen una etiqueta de alergia a la penicilina; sin embargo, investigaciones previas sugieren que menos del 5% de quienes poseen dicha etiqueta son verdaderamente alérgicos.
La determinación precisa de estas alergias se ha vuelto un elemento crucial en los programas de gestión de antimicrobianos. Esto se debe a que las etiquetas de alergia incorrectas pueden provocar que los pacientes reciban antibióticos que no son tan efectivos, que presenten más efectos secundarios y que promuevan el desarrollo de la resistencia antimicrobiana (AMR).
Según los autores del estudio, las consecuencias de una alergia a la penicilina autoinformada incluyen un mayor riesgo de prescripciones subóptimas de antibióticos, infecciones multirresistentes, una prolongación de la estancia hospitalaria y un incremento en las readmisiones al hospital.
Si bien las pruebas cutáneas han sido el estándar para evaluar las alergias a la penicilina, esta práctica requiere una cantidad considerable de recursos. Aunque algunos estudios menores han demostrado que el desafío oral directo es efectivo en entornos limitados, los investigadores señalan que es necesario evaluar el uso más amplio de esta estrategia, particularmente en áreas remotas, rurales o en regiones donde no se dispone de alergólogos.
