Una dietista sugiere evitar categorizar los alimentos como “buenos” o “malos”. Según su experiencia, esta práctica puede generar sentimientos de culpa y afectar negativamente la relación con la comida.
La especialista argumenta que todos los alimentos pueden formar parte de una dieta saludable, siempre y cuando se consuman con moderación y dentro de un patrón alimentario equilibrado. Etiquetar los alimentos puede llevar a restricciones innecesarias y, eventualmente, a atracones o a una obsesión poco saludable con la alimentación.
En lugar de enfocarse en la “bondad” o “maldad” de los alimentos, la dietista recomienda prestar atención a las necesidades individuales del cuerpo y disfrutar de la comida sin culpa. Priorizar una alimentación variada y nutritiva, combinada con actividad física regular, es clave para mantener una buena salud.
La idea principal es fomentar una relación más flexible y positiva con la comida, donde no haya espacio para la prohibición ni la restricción extrema.
