Un estudio reciente ha revelado una posible conexión entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de desarrollar demencia. La investigación, que analizó datos de 518 personas diagnosticadas con demencia, encontró que aquellos con mayor consumo de estos alimentos presentaban un riesgo significativamente mayor de padecer la enfermedad.
Específicamente, entre los participantes que consumían una baja cantidad de alimentos ultraprocesados (un promedio de 225 gramos al día, representando el 9% de su dieta), se identificaron 105 casos de demencia. En contraste, el grupo con mayor consumo (814 gramos diarios, o el 28% de su alimentación) registró 150 casos, lo que representa un aumento de casi el 50%.
Los investigadores enfatizan que, si bien la alimentación es un factor importante en la salud, no es el único. Para tener en cuenta otros factores que pudieran influir en el riesgo, como la edad, el sexo, los antecedentes familiares de demencia y enfermedades cardíacas, se realizaron cálculos ajustados. Estos cálculos sugirieron que por cada aumento del 10% en el consumo diario de alimentos ultraprocesados, el riesgo de demencia aumenta en un 25%. Sin embargo, también se observó un efecto positivo: reemplazar el 10% de estos alimentos por opciones mínimamente procesadas o no procesadas, como frutas, verduras frescas, legumbres, lácteos y carne, disminuyó el riesgo en un 19%.
Financiado por la Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China, este estudio debe interpretarse con cautela. Los investigadores señalan que, al basarse únicamente en registros hospitalarios y certificados de defunción, es posible que se hayan omitido casos más leves de demencia.
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