El influenciador Jim Velásquez confirmó el 27 de octubre de 2026 que su matrimonio con la actriz Alina Lozano no tuvo validez legal y que sus ceremonias fueron bendiciones simbólicas. Alina Lozano respondió horas después con un video en Instagram, donde exigió cuentas claras sobre las ganancias económicas obtenidas durante el evento.
Las revelaciones de Jim Velásquez sobre las ceremonias de 2023
La historia de una de las parejas más mediáticas de la farándula colombiana dio un giro definitivo cuando el influenciador Jim Velásquez confirmó que las dos bodas celebradas en 2023 nunca contaron con validez jurídica o eclesiástica real.
Alina de 57 años y Jim de 26, se casaron en 2023, desde el inicio su relación amorosa estuvo llena de polémicas, principalmente por la diferencia de edad que había entre elloshttps://t.co/LLF4dpijeW
A pesar de ser un sacerdote católico, de celebrarse una misa, fue una bendición simbólica.
Jim Velásquez, influenciador
Su historia dio inicio en 2022, un vínculo caracterizado desde sus inicios por una diferencia de edad superior a 30 años, cuando él tenía 17 y ella se desempeñaba como su instructora de actuación, y que posteriormente evolucionó hacia una sociedad enfocada en la creación de contenidos digitales y en un romance. La propuesta de matrimonio nació luego de que la intérprete le manifestara que su ilusión de toda la vida era usar un vestido blanco y contraer nupcias frente a un altar, un deseo que ningún exnovio le había planteado jamás. En mayo de 2023, Velásquez sorprendió a la actriz durante una emisión en vivo del programa Bravíssimo, de City TV, tras mandar a hacer un anillo y dudar minutos antes de arrodillarse hasta que el presentador Marcelo Cezán, amigo de ella, le dio pie para hacer la pregunta. La primera unión previa se había llevado a cabo en Cartagena.
La respuesta de Alina Lozano con tono de parodia legal
La contestación de la actriz no tardó en llegar a las redes sociales.
Foto: Publimetro Colombia
Las cuentas pendientes y los desacuerdos económicos de la expareja
El intercambio de declaraciones escaló rápidamente hacia el terreno financiero, un aspecto que ambos habían intentado blindar públicamente. La actriz exigió que su expareja exponga con transparencia los beneficios económicos que dejó la celebración y los contenidos digitales generados alrededor de la relación, afirmando que a su apoderada le daban una miseria mientras él se llevaba la mayor parte.
Que cuente cuántos milloncitos se ganó en esa ceremonia, que ponga la escritura del primer apartamento que compró con dicha ceremonia.
La ruptura definitiva entre ambos se consolidó a comienzos de 2026, después de participar conjuntamente en el reality show Apostarías por mí, grabado en Brasil, programa que deterioró la solidez de la relación ante la mirada del público y las cámaras. Las tensiones aumentaron al regresar a territorio colombiano, cuando Jim Velásquez enfrentó la quiebra de una panadería que había abierto y una fuerte discusión laboral, en la cual él le reclamó a la actriz que era su esposo y no su empleado, mientras ella le escribía para insistir en que aprovecharan la visibilidad y las oportunidades de trabajo que les brindaba el proyecto televisivo.