El fotógrafo español Pablo Castilla está recibiendo reconocimiento internacional por su proyecto en curso, “Altiplano”, una serie de imágenes evocadoras que documentan una región remota y rica en historia en la provincia de Granada, España.
La obra de Castilla, recientemente exhibida en Mulhouse, Francia, explora la belleza austera de este paisaje árido y su pasado oculto, invitando a la reflexión sobre el paso del tiempo y los rastros de ecosistemas desaparecidos. El proyecto le ha valido reconocimientos, incluyendo una mención en la Open Call de la Biennale de la Photographie de Mulhouse y Mulhouse Art Contemporain.
Castilla comenzó a explorar la región de Altiplano en 2015, atraído por su terreno desolado pero cautivador. Esta área, una de las menos pobladas del sur de España, presenta una experiencia visual única: una vasta extensión rocosa y árida que, según el fotógrafo, “esconde tanto como revela en su superficie”. Sus fotografías profundizan en las capas de este paisaje, enfocándose en la tierra, las cuevas y el horizonte ocre, buscando capturar una sensación de atemporalidad y descubrir una dimensión oculta.
El Altiplano, en la actualidad un territorio árido, contrasta con un pasado radicalmente diferente. Evidencia geológica sugiere que hace aproximadamente dos millones de años, la zona era una cuenca interior próspera conectada tanto con el Mar Mediterráneo como con el Océano Atlántico. Este antiguo entorno albergaba un ecosistema rico y único, repleto de fauna ahora extinta. Este paisaje prehistórico es un tema central en la exploración fotográfica de Castilla.
El trabajo de Castilla no se limita a documentar el estado actual del Altiplano; se trata de investigar lo que se encuentra debajo de la superficie, tanto literal como figurativamente. Describe sentirse “atraído por un paisaje que esconde tanto como revela en su superficie”, y sus fotografías reflejan esta fascinación por lo invisible.
