Amazonía brasileña registra una caída récord en la deforestación

La deforestación en la Amazonía brasileña cayó un 41,8% anual hasta los 3.335 kilómetros cuadrados, la cifra más baja desde el inicio de los registros oficiales en 1988, según datos gubernamentales publicados el 16 de octubre de 2026 en Brasilia.

El retroceso en la destrucción forestal marca un giro profundo frente a los incrementos registrados bajo la administración anterior y fortalece la plataforma política del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los datos, recopilados mediante el sistema de satélites Prodes del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), muestran que el bioma perdió 3.335 kilómetros cuadrados (1.288 millas cuadradas) entre agosto de 2025 y julio de 2026. Esta reducción supera el récord mínimo anterior en 1.236 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a la ciudad de Río de Janeiro.

Las políticas de control y el descenso histórico

Desde que asumió el poder en enero de 2023 para su tercer mandato no consecutivo, el gobierno de Lula revirtió las políticas de su antecesor, Jair Bolsonaro. Entre 2019 y 2022, la deforestación amazónica se había disparado cerca de un 60%, superando los 45.000 kilómetros cuadrados despejados debido a recortes presupuestarios en agencias de protección, la suspensión de sanciones y el fomento de la minería ilegal. Para contrarrestar esto, el Ejecutivo restauró el Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonía Legal (PPCDAm), creado originalmente en 2004 y archivado durante el mandato previo.

Amazonía brasileña registra una caída récord en la deforestación
Foto: bbc.co.uk

El plan ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente combinó la fiscalización satelital con la restitución de multas por tala ilegal, la restricción de créditos bancarios para propiedades con violaciones ambientales y la creación de millones de hectáreas en áreas protegidas y tierras indígenas. Como resultado, la deforestación cayó un 71% desde 2023, según las cifras oficiales anunciadas por el gobierno. En paralelo, el bioma vecino del Cerrado registró su menor deforestación anual desde 2001, con 5.516 kilómetros cuadrados, lo que representa una disminución del 23,8% en el último año y del 48,4% en cuatro años.

La fórmula es siempre la misma, y funciona. La vimos funcionar en Brasil hace años y la estamos viendo otra vez ahora: determinación, fiscalización sobre el terreno, combate al delito y aplicación de la ley.

Márcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima

Reacciones y el contraste con los estados amazónicos

El ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, calificó el descenso en la deforestación amazónica como absolutamente estratosférico durante una conferencia de prensa en Brasilia. Por su parte, Marcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima, sostuvo que la reducción representa un logro histórico para el país según The Guardian. Astrini afirmó que con voluntad política, es posible frenar la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero, y añadió que las cifras desmienten la falsa narrativa de que proteger el medio ambiente frena el desarrollo de Brasil.

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Brazil amazon wildfires
Foto: bostonherald.com

A pesar del retroceso general, los datos revelan disparidades regionales significativas. Los estados brasileños con peores registros en 2026 fueron Pará, que concentró el 33,9% de toda la deforestación amazónica del año; Mato Grosso, con un 25,5%; y Amazonas, con un 15,7%. No obstante, en cada uno de estos tres estados las cifras disminuyeron más de un 45% respecto al período anterior. El único territorio donde el problema aumentó levemente, con un incremento del 0,4%, fue Roraima, considerado un bastión político de la familia Bolsonaro.

La incertidumbre política y los incendios forestales

El futuro de la Amazonía enfrenta desafíos inmediatos debido a la presión climática y a la polarización electoral. La degradación provocada por incendios, sequías y tala afecta actualmente a cerca del 40% de la superficie amazónica. Un fenómeno de El Niño intenso en el Pacífico tropical ha incrementado el riesgo de condiciones secas y propicias para el fuego. Tras la primera vuelta electoral celebrada el 4 de octubre, los focos de incendio en el estado de Amazonas se triplicaron, lo que motivó el despliegue de brigadas de bomberos. El ministro Capobianco indicó que las autoridades investigan posibles vínculos entre incendios provocados deliberadamente y la coyuntura política.

El escenario institucional pende de la segunda vuelta presidencial prevista para el 25 de octubre, en la que Lula se medirá frente al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente. Los comicios enfrentan dos proyectos opuestos para la gestión ambiental. Mientras que el actual mandatario mantiene la meta de alcanzar la deforestación neta cero para 2030, el sector opositor ha propuesto adelantar el fin de la tala ilegal a 2029, aunque organizaciones de conservación advierten que las propuestas de flexibilización legal de los candidatos afines a Bolsonaro podrían revertir los avances conseguidos.

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Sin embargo, todo depende del resultado electoral. El país decidirá si avanzamos hacia el fin de la deforestación o hacia el fin del bosque.

afirma que el futuro de la Amazonía y la gestión ambiental del país están ahora en manos de los votantes en este proceso electoral decisivo.

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