Una conexión inesperada, forjada inicialmente a través de Zoom, ha demostrado el poder de la tecnología para trascender las barreras generacionales. Christine Blackmore, de 70 años, y Finn Deegan, de 16, han mantenido una relación significativa durante tres años, comenzando con llamadas virtuales.
La historia destaca cómo la comunicación digital, en este caso a través de la plataforma de videoconferencias Zoom, puede facilitar vínculos emocionales y ofrecer apoyo en circunstancias diversas. Aunque los detalles específicos de cómo se inició la relación no se detallan, el vínculo ha evolucionado hasta incluir actividades presenciales, como paseos por el Victoria and Albert Museum (V&A).
