Uno de los mejores consejos que he recibido fue “amplía la perspectiva, en un mundo donde todos queremos acercarnos”.
Esta idea se refleja perfectamente en esos momentos en los que me recordaba activamente ampliar la visión. Cada vez que estaba en el centro del campo, sentía que tenía la vista más amplia de lo que tenía delante.
La visión de túnel es real, especialmente si eres un profesional de alto rendimiento. Simplemente te sumerges en la tarea y no levantas la cabeza. Pero, ¿por qué sucede esto?
Si un depredador te persigue, no necesitas prestar atención al mundo que te rodea. Necesitas ver la ruta de escape. Reducir la atención equivale a eficiencia bajo amenaza.
El problema es que ese sistema no fue diseñado para funcionar todo el tiempo. La vida tiene una forma de hacernos accionar la misma palanca, y la mayoría de las personas ni siquiera se dan cuenta de que su campo de visión se está reduciendo. La respuesta al estrés está haciendo exactamente lo que se diseñó para hacer. La pregunta es si eres tú quien decide cuándo usarlo.
En mi opinión, esta es la razón por la que los mejores pensadores, entrenadores y líderes a menudo parecen más tranquilos. No es que les importe menos, sino que han aprendido a gestionarlo lo suficientemente bien como para mantener su campo de atención amplio incluso bajo presión.
Estar constantemente con la cabeza baja, en visión de túnel, no es algo malo, pero a veces, literalmente, hace que veas menos. Ampliar la perspectiva es la solución, pero requiere anular deliberadamente un sistema que está diseñado para mantenerte enfocado.
