El cine mexicano está de luto. Este miércoles 4 de marzo de 2026, falleció la icónica actriz Ana Luisa Peluffo, dejando un legado imborrable en la historia del espectáculo nacional. Su partida, confirmada por su familia a través de un comunicado, marca el final de una vida dedicada al arte, con una trayectoria que abarcó tanto la época de oro del cine mexicano como una extensa carrera en televisión.
A lo largo de décadas de trabajo, Ana Luisa Peluffo participó en más de 160 películas y diversos proyectos televisivos, convirtiéndose en un rostro reconocido y asociado a momentos clave del cine en México.
La familia confirma el fallecimiento de la actriz
La noticia del deceso fue dada a conocer por sus familiares, quienes informaron que Ana Luisa Peluffo falleció en un ambiente sereno, rodeada del cariño de sus seres queridos. El comunicado destaca la tranquilidad con la que la actriz enfrentó sus últimos días, acompañada por su familia.
“Falleció en paz, en su rancho en Jalisco, acompañada por sus seres queridos”
Según información proporcionada por sus allegados, la actriz pasó sus últimos días cuidada y cerca de su hijo. La familia expresó su profundo agradecimiento por el cariño recibido a lo largo de los años y solicitó respeto y comprensión en este momento difícil.
Los servicios funerarios se llevarán a cabo de forma privada, respetando así la voluntad de la actriz y buscando preservar la intimidad familiar.
¿Quién fue Ana Luisa Peluffo?
Ana Luisa Peluffo nació el 9 de octubre en el estado de Querétaro, siendo hija única de Ana María Paz y Luis Quintana. Desde temprana edad, demostró un gran interés por las actividades artísticas y una personalidad inquieta.
Su talento artístico se manifestó desde los cinco años, pero su infancia también estuvo marcada por la pérdida de su padre a causa del cáncer, un evento que influyó en su carácter y la llevó a ser más reservada durante un tiempo.
Años después, su madre contrajo matrimonio con el productor argentino Manuel Peluffo, lo que tendría un impacto significativo en la carrera profesional de la actriz, quien eventualmente adoptaría ese apellido artístico.
Durante su adolescencia, Peluffo también destacó en el ámbito deportivo, formando parte del Ballet Acuático del Club Deportivo de Chapultepec, donde entrenó bajo la dirección de Rosa Pardo. A pesar de la inicial reticencia de sus padres, finalmente apoyaron sus intereses.
El camino hacia el cine y el primer desnudo en México
Los constantes cambios de residencia familiar llevaron a Peluffo a abandonar el nado sincronizado, pero abrieron la puerta a una nueva etapa en el teatro en Estados Unidos.
Su incursión en el cine se produjo en 1953, con su participación en la película “Orquídeas para mi esposa”, gracias al apoyo de su padrastro, aunque su actuación en ese momento no tuvo el impacto esperado.
Sin desanimarse, la actriz continuó buscando oportunidades y entró en contacto con el productor Pedro Calderón, quien le ofreció el papel principal en “La fuerza del Deseo”.
La promoción de la película generó gran expectación, con anuncios en la Avenida de los Insurgentes que mostraban únicamente la silueta de una mujer acompañada de un signo de interrogación, despertando la curiosidad del público.
Finalmente, el 22 de julio de 1955, la cinta dirigida por Miguel M. Delgado se estrenó con una gran asistencia de público. Este momento quedó grabado en la historia del cine mexicano, ya que la película incluyó una escena considerada el primer desnudo completo en una producción nacional.
La vida personal de Ana Luisa Peluffo
La vida personal de la actriz también estuvo llena de momentos importantes. A lo largo de los años, contrajo matrimonio en cuatro ocasiones.
Su primer matrimonio fue con Labib Hadad, seguido por el actor Octavio Arias. Posteriormente, se casó con el cantante Carlos Montiel, con quien tuvo a su hijo, Martín Luis.
Después de ese matrimonio, Peluffo disfrutó de un período de soltería antes de casarse con el empresario Carlos Cerro, quien sería su última pareja, aunque la relación terminó años después debido al fallecimiento del empresario, seis años después de su boda.
PJG
