La antropóloga Amy Moran-Thomas, del MIT, centra su trabajo en la necesidad de poner a las personas en el centro de la atención médica y el diseño de tecnologías de salud. Una reciente sesión de clase en el Museo del MIT, donde Moran-Thomas y 20 estudiantes analizaban cómo mejorar glucómetros y otros equipos médicos, ejemplifica este enfoque.
La clase había escuchado una presentación de Norma Flores, presidenta de la Asociación de Diabetes de Belice, quien describió problemas con un envío de insulina que se había echado a perder debido al calor. Esta experiencia llevó a la discusión sobre la posibilidad de desarrollar insulina estable a la temperatura y tecnologías más reparables para hospitales de todo el mundo.
Moran-Thomas enfatiza la importancia de la etnografía para comprender problemas de salud que aún no se reflejan en la literatura médica. Su libro de 2019, “Traveling with Sugar: Chronicles of a Global Epidemic”, explora la diabetes en Belice y las fallas de la tecnología médica diseñada para tratarla. Flores recibió un reconocimiento de la Asociación de Diabetes de Belice por casi 20 años de colaboración con Moran-Thomas.
Actualmente, Moran-Thomas co-dirige el proyecto “Sugar Atlas”, que mapea las dimensiones sociales y económicas de la diabetes en el Caribe, en colaboración con Nicole Charles de la Universidad de Toronto y Tonya Haynes de la Universidad de las Indias Occidentales. También ha investigado durante más de una década experimentos médicos realizados en Guatemala en la década de 1940.
En su estado natal de Pensilvania, Moran-Thomas está trabajando en un libro sobre cómo la extracción de energía afecta las condiciones crónicas y la salud mental, en un momento en que aumentan los cierres de hospitales. Como parte de esta investigación, colabora con el sismólogo del MIT, William Frank, para desarrollar sensores de bajo costo que permitan a las personas medir el impacto de la actividad industrial en sus hogares. Este proyecto ha recibido una subvención del MIT Human Insight Collaborative (MITHIC).
Además, Moran-Thomas y sus colegas están creando un nuevo programa educativo “Salud y Sociedad” en el MIT, también con financiamiento de MITHIC.
Uno de los trabajos más conocidos de Moran-Thomas se realizó durante la pandemia de Covid-19, cuando su investigación reveló que los oxímetros funcionaban de manera diferente según el colour de piel de los pacientes. Su publicación en la Boston Review generó estudios adicionales que confirmaron lecturas inexactas desproporcionadas en pacientes de piel más oscura, lo que llevó a esfuerzos para mejorar la tecnología.
Moran-Thomas destaca que la antropología ofrece perspectivas valiosas que a menudo se omiten en otros sistemas de conocimiento, resaltando historias que de otro modo quedarían fuera de la narrativa principal.
Su investigación en Belice, donde los glucómetros eran propensos a fallar, la llevó a enfocarse en el diseño de tecnología médica. En el MIT, co-imparte un curso con Jose Gomez-Marquez, 21A.311 (“The Social Lives of Medical Objects”), para fomentar el diseño de productos más duraderos, reparables y equitativos.
En Pensilvania, Moran-Thomas está desarrollando, junto con William Frank, un medidor de bajo costo para que las personas puedan medir las vibraciones en sus hogares causadas por actividades industriales. Este esfuerzo, inspirado por las preocupaciones de la comunidad, también cuenta con el apoyo de MITHIC.
Moran-Thomas y sus colaboradores están trabajando para crear el programa educativo “Salud y Sociedad” en el MIT, con el objetivo de abordar la intersección entre la salud, la sociedad y la tecnología.
