Tras años de promesas y retrasos, Apple se prepara para un cambio radical en Siri, impulsándola con inteligencia artificial. Según análisis de Mark Gurman de Bloomberg, el despliegue de esta nueva Siri se realizaría entre finales de marzo y principios de abril de 2026, siguiendo el calendario habitual de las actualizaciones “.4” de iOS. Este cambio no se trata de una simple mejora, sino de una reconstrucción completa del asistente.
El lanzamiento se enmarca dentro de iOS 26.4, una versión que consolida la estrategia de Apple de convertir estas actualizaciones intermedias en momentos clave en su desarrollo tecnológico. Las primeras versiones beta para desarrolladores ya se han publicado entre enero y febrero, anticipando un lanzamiento público gradual a finales de marzo. El objetivo principal es evitar contratiempos y asegurar que la WWDC de junio cuente con todas las funciones operativas.
La principal innovación reside en la nueva arquitectura de Siri, que abandona los sistemas tradicionales para adoptar modelos de lenguaje grandes (LLM), similares a los utilizados por ChatGPT o Gemini. Esto permitirá respuestas más naturales, una mejor comprensión del lenguaje y una capacidad avanzada para mantener conversaciones contextuales, acercando a Siri a los asistentes virtuales más sofisticados del mercado.
Entre las nuevas funcionalidades destacadas se encuentran el contexto personal, que permite a Siri comprender información relevante del dispositivo, como eventos, mensajes o correos electrónicos; el reconocimiento de pantalla, que facilita la interacción con lo que el usuario está visualizando en tiempo real; y una integración profunda con las aplicaciones, habilitada por la nueva API App Intents, que permitirá ejecutar acciones complejas sin necesidad de abrir las aplicaciones manualmente.
Para acelerar este avance tecnológico, Apple ha establecido una alianza con Google para integrar el modelo Gemini, con 1,2 billones de parámetros, superando significativamente la capacidad de sus propios desarrollos previos. A pesar de este acuerdo, estimado en mil millones de dólares anuales, la compañía asegura que la privacidad seguirá siendo una prioridad: el procesamiento se realizará en sus propios servidores utilizando Apple Silicon y Private Cloud Compute. La actualización se implementará de forma progresiva en iPhone, iPad, Apple Watch y AirPods, inicialmente en inglés y con soporte para más idiomas en etapas posteriores.
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