Las aplicaciones de seguimiento de la actividad física y el conteo de calorías, herramientas digitales de salud muy populares en todo el mundo, pueden tener un impacto negativo en la salud mental de sus usuarios. Así lo revela un estudio británico publicado en la revista British Journal of Health Psychology (2025; DOI: 10.1111/bjhp.70026). La investigación indica que muchos usuarios expresan en redes sociales sentimientos de vergüenza, decepción y desmotivación al no alcanzar los objetivos marcados por estas aplicaciones.
Paulina Bondaronek (University College London, UCL) y sus colegas de la University of Westminster y la Loughborough University analizaron 58.881 publicaciones en la plataforma X (anteriormente Twitter) relacionadas con cinco aplicaciones de fitness de éxito comercial, incluyendo MyFitnessPal y Strava. Utilizando una técnica denominada “Machine-Assisted-Topic-Analysis” (MATA), una combinación de análisis temático basado en inteligencia artificial y evaluación cualitativa, identificaron 13.799 publicaciones con un sentimiento negativo.
Vergüenza, frustración y pérdida de datos fueron algunos de los temas recurrentes que surgieron del análisis. Los usuarios manifestaron dificultades para cuantificar con precisión su alimentación y ejercicio, experimentaron fallos técnicos y problemas que provocaron la pérdida de datos, y sufrieron las consecuencias emocionales de registrar sus actividades diarias. Algunos usuarios reportaron sentirse “molestos” o “avergonzados” por los recordatorios para ingresar sus comidas. Un usuario escribió: “Acabo de recibir una notificación de MyFitnessPal para registrar mi cena, pero no quiero porque me da vergüenza, me comí una pizza”.
Otros expresaron frustración por objetivos poco realistas: “MyFitnessPal me dice que debo consumir 700 calorías menos al día para alcanzar mi meta”, citan los autores del estudio. Estas recomendaciones fueron calificadas como “inalcanzables e insalubres”. Las interrupciones técnicas también generaron estrés. Algunos usuarios informaron que la falta de registro de sus entrenamientos o la pérdida de “rachas” (días consecutivos cumpliendo objetivos) disminuían significativamente su motivación: “Estaba a tres días de completar mi racha de 100 días. Perdí un día y ahora todo se ha reiniciado”.
Según Bondaronek, muchas publicaciones revelaron una fuerte tendencia a la autocrítica: “En estas publicaciones encontramos mucha culpa y vergüenza, con personas sintiéndose menos capaces de lo que deberían. Estos efectos emocionales pueden terminar perjudicando la motivación y la salud de las personas”. Aboga por un cambio en el diseño de las aplicaciones: “En lugar de medidas de éxito muy estrechas y rígidas basadas en la cantidad de peso perdido, las aplicaciones de salud deberían priorizar el bienestar general y centrarse en la motivación intrínseca, es decir, el disfrute o la satisfacción inherente a las actividades”.
La investigadora también señala una limitación metodológica del estudio: “Solo analizamos publicaciones con contenido negativo. Por lo tanto, no podemos evaluar el efecto general de estas aplicaciones en el bienestar. Es probable que las aplicaciones tengan un lado negativo, pero también ofrecen beneficios a muchas personas”.
“Cuando lanzamos herramientas para el cambio de comportamiento, es muy importante que verifiquemos si tienen consecuencias no deseadas”, cita la autora Lucy Porter (UCL) en un comunicado. “Los informes de los usuarios en las redes sociales han demostrado que las aplicaciones de fitness a veces pueden llevar a los usuarios a desmoralizarse y estar dispuestos a rendirse, lo que es exactamente lo contrario de lo que estas herramientas deberían lograr”. Estudios previos han demostrado que la vergüenza y el autodesprecio no promueven un comportamiento saludable a largo plazo, añade Porter: “Ahora debemos determinar la magnitud de estos efectos en la moral y el bienestar emocional, y si existen formas de adaptar las aplicaciones de fitness para que se ajusten mejor a las necesidades de las personas”.
Los autores del estudio instan a que las futuras aplicaciones de salud digital se basen más en conceptos psicológicos y menos en métricas rígidas. En lugar de calorías o pasos, el bienestar subjetivo debería ser el foco principal.
